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agosto 9, 2019

Mes gamer: nuestros juegos favoritos de la infancia

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Poco a poco nos acercamos al Día Mundial del Gamer (29 de agosto) y, como les comentamos en el último post de #GamerESET sobre los animales más memorables de los videojuegos, tenemos un montón de contenido para celebrar como corresponde. En muchos países de Latinoamérica durante este mes se celebra también el Día del Niño, por eso decidimos volver a encontrarnos con nuestros primeros pasos en el universo gamer y homenajear a nuestros juegos favoritos de la infancia, esos títulos que nos abrieron la puerta a muchos otros.

Battle City – 1985

Por Martín Vindel

Hay un momento bisagra en la vida de todo gamer, un juego, una consola, un personaje y/o una historia que nos introducen para siempre en el mundo de los videojuegos y, por más que pasemos mucho tiempo sin jugar, siempre miramos de reojo cuando vamos a la casa de alguien que está jugando o revisamos las noticias para conocer los estrenos de juegos o consolas. En mi caso ese juego fue el Battle City.

La primera consola llegó a mi casa en 1993, era un Family Game, una adaptación que se hizo en Latinoamérica de la Famicom japonesa. La consola la había heredado de mi primo mayor al que hacía poco le habían regalado una Super Nintendo y se había vuelto la envidia del barrio. Con el family vinieron 4 cartuchos de videojuegos, uno de los cuales compilaba varios títulos. Pasó algún tiempo hasta que en esa lista encontré el juego que me introduciría para siempre al mundo gamer.

Battle City salió al mercado en 1985 para la plataforma NES y con los años llegó a Game Boy y mucho después a Nintendo Wii. El juego desarrollado por NAMCO consiste en utilizar un tanque para defender una base, representada por un águila, de muchos tanques enemigos que intentan destruirla. Cada nivel tiene un número determinado de enemigos que debemos vencer sin perder todas las vidas y sin que destruyan nuestra base.

 El juego en cuestión tenía dos particularidades muy interesantes. La primera es que incluía un modo multijugador en simultáneo que permitía defender la base de a dos. Aunque mi consola tenía algunas dificultades técnicas y había que usar todo tipo de elementos (cinta adhesiva, palillos, ramitas, etc) para que los controles llegaran a hacer contacto, es un juego que recuerdo jugar muchas horas con mis amigos, algo que valoramos mucho en #GamersESET y sobre lo que escribimos un post que puedes visitar haciendo clic aquí. La segunda característica destacada es que permitía diseñar niveles personalizados, toda una novedad para la época, aunque no se podían guardar y solo podías jugarlos una vez.

Hubo muchos juegos que me marcaron por distintos motivos, pero sin duda este fue la puerta de entrada que me llevó a disfrutar muchos otros y por eso lo elegí como mi juego favorito de la infancia. Todavía cuando tengo un rato libre busco alguna versión online (hay muchas) y con solo ver la portada ya me remonto a mis inicios en el mundo de los videojuegos.

Shining Force – 1992

Por Juan Martín Verrelli

Cuando pienso en mi infancia normalmente empiezo a divagar en los clásicos: Bomberman, Street Fighter, Battle City, Lunar Ball, Batman, pero lo cierto es que pocos títulos lograron quedarse conmigo a través de mi vida como lo hizo Shining Force para Sega Génesis. El título estrenó para esta consola en 1992, pero llegó de este lado del charco en 1993.

Claro precursor de los RPG tácticos, Shining Force se separa de sus pares encarando una jugabilidad muy completa y compleja utilizando: un sistema de movimiento por área para cada unidad, un área de efecto para los hechizos y los ataques, y un sistema de posicionamiento con respecto a unidades enemigas. Valiéndonos del terreno y de un equipo de 12 personajes (de hasta 30 para elegir en tus cuarteles, cada uno con su particularidad) el objetivo siempre es superar a las fuerzas enemigas para poder continuar con la trama.

Si bien ésta trama puede perderse un poco en la traducción, el juego se encarga de que la historia suceda entre combates y no cuando entras en “modo táctico” donde a lo único a lo que hay que prestar atención es al campo de batalla.

Utilizando NPCs muy interesantes y movimiento libre entre ciudades, la historia cuenta con muchas maneras de avanzar. Valiéndose tanto momentos serios como humor para rebajar la tensión de la línea principal de la historia, que consiste en una carrera contra el tiempo en la que nuestro objetivo principal es detener la resurrección de una antigua fuerza de la oscuridad.

El movimiento libre dentro de las ciudades le da espacio a una particularidad muy importante: los secretos dentro del título. Como ya comenté, en batalla estamos constantemente utilizando un total de 12 unidades, pero contamos con la opción de elegir entre 30; estas 30 unidades no necesariamente las conseguimos gracias al avance de la historia, sino que muchas de estas están escondidas detrás de interacciones y mini-sidequests en las ciudades. Esto impulsa al jugador a interactuar con la mayor cantidad posible de NPCs con el fin de lograr encontrar a esas unidades escondidas por detrás de la trama, ya que nunca sabemos con qué particularidad nos podríamos encontrar.

Las unidades cuentan con características propias de su raza y de su personalidad: los centauros tienen más movimiento dentro del campo, los hombres halcón pueden volar sobre terreno no alcanzable, los magos pueden atacar desde grandes distancias con áreas de efecto muy amplias y Yogurt es un hámster con casco.

Con éste escenario único, que mezcla elementos fantásticos con unos toques de futuro tecnológico, el Shining Force cuenta con una estética muy distinguida y agradable utilizando tanto música excelentemente compuesta para las capacidades de la Mega Drive, como un diseño de personajes que envejecieron de manera excelente teniendo en cuenta los estándares actuales. Definitivamente, el Shining Force es un fuerte título, incluso hoy en día, para tener entre la librería de clásicos. Además, al utilizar una mecánica de valores individuales aleatorios estarás obligado a modificar las alineaciones de tus unidades cambiando las tácticas, por lo que cada vez que vuelvas a jugar vas a encontrarte con un desafío distinto, manteniendo la misma sensación y emoción cada vez que juntes las espadas de la luz y de la oscuridad para conseguir la mítica destructora del caos.

Contra – 1987

Por Sabrina Blaha

Todavía me pasa que cuando escucho la intro me genera una emoción terrible. Recuerdo mi niñez, jugando videojuegos con mi hermano y la primera vez que jugué al Contra. Siempre me gustaron mucho los juegos de pelea, pero la primera vez que jugué al Contra me sentí, literalmente, una “mala malosa”, amiga de Rambo y próxima luchadora de aliens.

Desde el primer momento en que aparecemos en la jungla (primer nivel) ya la música nos invita a movernos y no parar, porque la amenaza de una organización terrorista alienígena, llamada Falcón de Sangre, es inminente.

De esta manera, a través de los 6 niveles a recorrer, (Jungla, Base 1, Cascada, Base 2, Campo Nevado y Zona Energética) nuestra misión es eliminar a los enemigos que nos detienen en nuestro cometido: tanques,  soldados, gigantes, monstruos, naves espaciales y….¡ALIENS!

Plataformero en esencia, debíamos desplazarnos por agua, plataformas, rocas voladoras, entre otros, para poder deshacernos de todos los enemigos mientras esquivábamos sus ataques y al mismo tiempo buscábamos obtener los bonus o mejoras especiales para nuestras armas.

Cada uno de los jefes era especial y terrorífico a su manera, debiendo esquivar diversos ataques y disparos para que luego nuestro personaje pudiese dar el reporte del obstáculo superado (“Hemos destruido a Garumakirma/Godomaga” o “Arrivando al punto A/B/C”).

Sin embargo, ninguno de estos enemigos nos preparaba para el terrible (para lo que en 1987 podía considerarse como terrible u horroroso) último nivel. Al ingresar estamos en lo que pareciera ser un lugar infestado de espantosos y extraños seres, debiendo luchar con un grotesco y enorme alienígena que escupe más alienígenas (?). Mi yo de 6 años definitivamente suspiraba de miedo, pero sin acobardarse al ver a dichos enemigos, porque la paz y seguridad de la Tierra dependía de eso.

Un juego corto y simple, pero que definitivamente marcó mis primeros pasos dentro del mundo de los videojuegos, y que ahora, además está disponible para PS4 (¡¡oh, si!!).

¡Gracias, Contra, por tanto!

Street Fighter II – 1991

Por Andrés Tamburi

Durante los 90´ y siendo un niño empecé a ir a lo que en Argentina llamamos videojuegos, un lugar repleto de las típicas máquinas de arcade. Luego de pasear por varios juegos de la época como el Bubble bobble, el Double Dragon , el Football Champ o el Golden Axe; un día entró a la sala un nuevo juego llamado Street Fighter II: The World Warrior. Inicialmente lo empecé a mirar mientras otros jugaban hasta que me animé a hacerlo yo mismo y, a la hora de elegir el personaje, la fuerza del luchador ruso Zangief me llamó la atención por sobre los demás.

Desde ese momento específico empezó un antes y después en mi relación con el resto de los juegos y con el Street Fighter II puntualmente, este último sin dudas se transformó en mi juego favorito. Siempre que entraba a la sala de arcades al menos la mitad de las fichas iban a parar al Street Fighter II, ya que además me había puesto la meta inicial de ganar el juego. En este caso, ganar consistía en derrotar a M. Bison con todos los personajes, algo que recuerdo que me costó, pero que pude lograr alcanzando ese orgullo personal que es tan lindo cuando uno es niño.

Sin dudas, mi personaje favorito es Ryu y hoy en día, a pesar de que no juego hace muchísimos años, sigo recordando cómo hacer sus tres movimientos especiales: Hadōken, Shōryūken y Tatsumaki; aunque claramente en esa época de niños cada uno le llamaba como le sonaba por fonética.

Aunque no soy fanático de los juegos de lucha, sin dudas hubo un antes y después en el género con el Street Fighter II.  Este título y Ryu marcaron mi infancia entregándome hermosos momentos de disfrute.


Son muchos los títulos que marcaron nuestra infancia y que de alguna forma nos introdujeron al mundo de los videojuegos, en este post repasamos algunos de ellos. La selección claramente está condicionada por las épocas en las que fuimos niños, por eso nos interesa conocer tu opinión, cuéntanos cuál fue tu juego favorito de la infancia, ¿aún lo sigues jugando?

Además, los invitamos a responder la encuesta gamer de agosto y participar por u$s 50 para tu Steam Wallet.

Imagen de Lorenzo Herrera on Unsplash


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Comentarios

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Ana Elisa
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Ana Elisa

Che qué interesante el Alto’s Adventure porque me hace pensar en el Journey, en el ori&tbf y en el inside. Es de esos tipos de juego que tienen alto trabajo en el arte y que crean experiencias hermosas. Gracias por la reseña.

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