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mayo 29, 2020

Los mejores videojuegos FPS retro Vol. II

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Para despedir este Mes del Orgullo Nerd desde #GamersESET decidimos dedicarle un post al género fps (disparos en primera persona / first person shooter), un modo de juego que introdujo a muchísimas personas al mundo del gaming y que hoy por hoy sigue siendo el preferido de mucha gente. La realidad virtual (VR) está poniendo muchas expectativas en esta dinámica de juego, lo que parecería indicar que en un futuro va a seguir potenciándose. Pero hoy no queremos hacer futurología, más bien todo lo contrario, por eso les presentamos los mejores videojuegos FPS retro.

Quake – 1996

Por Juan Martín Verrelli

En las épocas en las que los juegos multijugador local empezaban a nacer, un juego precursor del género dio un paso gigante hacia la dirección que hace nuestra realidad diaria. De la mano de Id Software, empresa con títulos ridículamente modestos como Wolfenstein o Doom, hace su entrada en la historia de los videojuegos el padre de los Shooters Competitivos: Quake.

Quake fue un salto enorme hacia lo que serían los juegos modernos, tanto por su motor gráfico como su jugabilidad.

El motor gráfico de Quake consistía en renderizar modelos 3D tanto para los enemigos como para el ambiente, separándolo así del uso de sprites de sus predecesores antes mencionados. Esta explosión gráfica en un título dio paso a la relevancia de los motores gráficos y las capacidades de renderizado de video en una PC, lo que se convertiría (al día de hoy) en un requerimiento obligatorio para cualquier PC gaming que quiera correr cualquier título, una tarjeta gráfica.

Y como con la innovación gráfica no era suficiente, el Quake no solo contaba con un modo clásico al estilo Doom donde tenías que encontrar la salida de un área repleta de enemigos, sino que también contaba con la capacidad de jugar multijugador tanto de manera local como a través de internet. Si bien esto parece un dato menor, en esa época encontrar un modo multijugador en un título era todo un hito, en especial tan bien logrado como en éste. El modo multijugador contaba con una arena y la idea era sencilla, ponerte cara a cara con tus amigos en un clásico team deathmatch donde el ganador era quien más muertes lograba.

En lo que respecta a mecánicas, podría considerarse un sucesor absoluto del Doom, con las armas en el centro de la pantalla (en 3D!) y áreas secretas con tesoros (en 3D!) a una velocidad de movimiento que hoy tal vez parecería ridícula pero sólo agregaba dinamismo y explosión, Quake se convirtió en un clásico que no deja de quedar bien parado al envejecer. Al día de hoy con sus muchos paquetes de texturas y capacidad de jugar en resoluciones más amplias sigue siendo un juego que da gusto tomar y darle una vuelta.

Si bien puede no ser tan avanzado como sus sucesores, el Quake II y Quake III, claramente dejó una marca en la historia y las mecánicas de los FPS modernos, trayendo términos como el Bunny Hopping o el Strafing que aún resuenan en juegos tan recientes como el Valorant o el CS GO. Si bien quedará en los archivos de retroware, el Quake se mantendrá por siempre como el estándar inicial de los FPS modernos y seguramente como el origen del FPS competitivo.

Duke Nukem 3D – 1996

Por Sabrina Blaha

24 años no son nada para un verdadero clásico, ¿cierto?

Pues, a 24 años de su lanzamiento, este título sigue conservando toda su magia. No solo porque significó un cambio en la resolución gráfica, ya que aplicó 800×600 píxeles (a diferencia de los famosos Doom y Heretic que usaban 320×200), sino porque además su personaje principal, quien lleva el nombre de la franquicia (Duke) era todo un “personaje”. Me resulta imposible olvidar el famoso “Hail to the king, baby!” o “I ain’t afraid of no quake” (¿hablará de Quake el juego?), con voz propia e incluso una personalidad muy marcada que iríamos viendo a través del juego y que se diferenciaba de los personajes de los clásicos FPS de ese momento que eran solo un medio/adorno.

La historia no es el elemento central del juego (claro está), Duke se encuentra en un “futuro cercano” en el que debe salvar al mundo de policías alienígenas y, obviamente, buscar la puerta de salida de cada nivel. Así, iremos navegando cada mapa, buscando municiones, llaves y equipamiento para poder escapar.

Más allá de eso, hay algo que hace que Duke Nukem (y muchos otros FPS de esta época) sea especial en comparación con los juegos de la actualidad: superar un nivel era realmente una odisea. Estos juegos no estaban hechos para complacer al usuario, sino más bien para frustrarlo. Los obstáculos eran muchos, y muchas veces la salida no se encontraba donde esperábamos o en un lugar “simple”. Tanto es así que podíamos pasar horas recorriendo el mismo lugar hasta que mágicamente notábamos una rotura en una pared que nos permitía derribarla y (sorpresa) allí estaba nuestro elemento faltante.

Por otro lado (y más allá de la explícita violencia, lenguaje y escenas para adultos), el juego nos provee de múltiples armas, como bombas por control remoto, lanzamisiles, pistola encogedora de enemigos (hola “Querida, encogí a los niños”), y una gran variedad de “extras”. Y con extra no me refiero solo a herramientas adicionales, sino a elementos bizarramente graciosos, como Holoduke (un Duke Nukem holográfico), un jetpack para volar y…esteroides para ser más fuertes.

En fin…difícil poder resumir por qué este juego merece ser condecorado como uno de los mejores FPS retro, pero si llegaron hasta aquí, probablemente coincidan conmigo, o… ¡quieran jugarlo por primera vez!

System Shock – 1994

Por Santiago Achiary

A lo largo de la historia hemos visto muchísimos inventos y creaciones que fueron tan innovadores en su momento de lanzamiento que se podrían considerar como “incomprendidos”. Pero con el tiempo, cuando uno comienza a desandar el camino de cómo llegamos a lo que tenemos hoy en día, somos capaces de reconocer a aquellos inventos que abrieron la puerta a nuevas realidades. Si miramos en la historia moderna de los videojuegos, definitivamente podemos plantear que el primer System Shock cae dentro de esta categoría.

Este FPS desarrollado por Looking Glass fue lanzado en 1994, momento en el que Doom gobernaba el mundo de los videojuegos y se convertía en un ícono que trascendería el mundo del gaming. En la primera impresión, se podría decir que System Shock compartía algunos elementos en común con Doom: ambos eran FPS ambientados en mundos en los que seres monstruosos querían destruirnos. Pero System Shock planteaba una experiencia mucho más inmersiva y con aspectos bastante revolucionarios para ese momento.

Desde lo técnico brindaba la posibilidad de mayores movimientos dado que los escenarios eran realmente en 3D, por lo que nuestro personaje podía agacharse, saltar y mirar hacia arriba y abajo. Sumado a esto, el juego estaba centrado en la historia y no consistía únicamente en dispararle a todo lo que se moviera. Quizás mirándolo desde la actualidad, no sea algo que nos llame mucho la atención, pero lo cierto es que para ese momento era algo totalmente novedoso para el género de FPS y se introdujo lo que se llama “jugabilidad emergente“, que le brinda posibilidades a los jugadores de resolver los niveles de diferentes maneras y no de un modo absolutamente lineal.

Asimismo, este título sumaba elementos propios del RPG como el looting y el uso de elementos que se iban recolectando en un inventario, así como también la presencia de puzzles que se debían resolver de diferentes maneras, entre las que se destacaban la posibilidad de entrar al “Cyberespacio”, niveles en 3D que simulaban una suerte de hacking, y que permitían abrir puertas en el mundo real. Además, otro detalle interesante es que se decidió que no hubieran líneas de diálogo ni presencia de NPCs, por lo que la historia se iba contando a través de emails y discos que íbamos encontrando a lo largo de los escenarios.

Claro está que todos estos elementos que ahora nos resultan familiares y que en su momento eran totalmente innovadores, tampoco fueron tan fácilmente aceptados por los jugadores y System Shock vendió una cantidad de juegos que apenas sirvió para mantener la empresa a flote, a lo que se sumaba una extrema complejidad en el uso de los controles. Pero definitivamente cimentó el paso para que títulos como Bioshock existiera años más tarde y pudiera introducir un nuevo tipo de narrativa, no solo en el género FPS sino en el mundo del gaming en general.

Un detalle de color para los amantes de la seguridad es que el protagonista de este juego es un hacker y el villano es un sistema de Inteligencia Artificial llamado SHODAN, nombre con el que también fue bautizado el famoso motor de búsqueda de equipos conectados a Internet y que se usa de manera frecuente en el mundo de la seguridad de la información.

Años más tarde, la secuela de System Shock volvería a introducir varios elementos innovadores y se volvería mucho más popular que la primera entrega de la saga. Actualmente seguimos esperando la ya anunciada tercera entrega en la que estaría trabajando Otherside, pero algo interesante es que Nightdive Studios, especialista en hacer remakes de juegos clásicos, ha lanzado una demo jugable del remake del primer System Shock junto a una campaña de Kickstarter para poder terminar el desarrollo del juego.

Doom – 1993

Por Martín Vindel

Si vamos a hablar de FPS retro hay que sacarse el sombrero ante este título. SI bien el juego llegó a mis manos varios años después de su lanzamiento en 1993, la ambientación, los gráficos y la jugabilidad seguían siendo algo único para la época. Aunque seguramente al momento de jugarlo todavía me faltaban un par de años para llegar a la edad recomendada por los entes reguladores para aventurarse en este título, recuerdo que se volvió mi juego preferido en pocas partidas.

Una interfaz simple, los únicos datos que registraba por ese entonces eran la salud y la cantidad de balas; un objetivo claro, dispararle a todo lo que se movía; y unos gráficos que al menos yo nunca había visto hasta el momento, convirtieron al Doom en uno de mis pasatiempos favoritos. Sin embargo, nunca logré terminarlo.

Aunque por aquellos años no me importaba tanto el argumento, descubrí que el contexto en el que se desarrolla la historia también es muy interesante. Nuestro personaje se encuentra en una base espacial, ubicada en una luna de marte, en la que un experimento de teletransportación falla y abre las puertas del infierno, dando lugar a una invasión de seres monstruosos que destruyen toda la base y matan a todos los seres humanos (¡Todo marcha bien Milhouse!). Tu misión va a ser sobrevivir a los distintos niveles valiéndote de varias armas, entre las que destaca, como el género lo dicta, la escopeta.

Luego de varios intentos frustrados (y quiero resaltar el “VARIOS”) de pasar el juego le comencé a dedicar menos tiempo y a jugar de forma muy esporádica, hasta que finalmente llegó la PlayStation a mi hogar y nunca más volví a jugar, transformando al Doom en una cuenta pendiente.

Los años pasaron y ID Software siguió explotando la franquicia con varios títulos, pero solo llegué a jugar un par de veces al Doom 2, ya que arrastraba todavía la frustración de no poder terminar el 1. Por suerte, más de 15 años después, lanzaron el remake tuve mi revancha. Sobre la nueva versión del juego lo único que les puedo decir es que, si les gustan los FPS, no pierdan un segundo más y vayan a jugarlo.


 Si te gustó el post no te pierdas la primera parte de los mejores videojuegos FPS retro. Además, te invitamos a dejarnos un comentario más abajo contándonos si te gustó nuestra selección o qué juego crees que nos olvidamos.

Por último, los invitamos a responder la encuesta gamer de mayo y participar por u$s 50 para tu Steam Wallet.

Imagen de Matt Schilder en Flickr


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