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agosto 21, 2020

Mes Gamer: obras maestras del género FPS

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Si sigues a ESET en las redes sabrás que agosto es un mes muy importante para nosotros ya que celebramos nada más y nada menos que el Día del Gamer, pero como 24 horas no alcanzan con tantos juegos dando vueltas decidimos festejar todo el mes. Hace algunas semanas lanzamos una pequeña trivia en Facebook para determinar cuál era el mejor FPS de todos los tiempos (si aún no votaste puedes hacerlo en este link) y para complementar esa votación, decidimos armar un post analizando por qué estos juegos son considerados obras maestras en el género de disparos en primera persona, y en el mundo gamer en general.

Halo

Por Santiago Achiary

Lamento comenzar mi sección con una pregunta pero ¿qué decir de una franquicia que definió una era de los videojuegos y que se ha convertido en la insignia de una compañía y en un producto cultural exitosos no solo en la industria del gaming? La respuesta: muchas cosas. Pero, ¿por dónde empezar? Podría ser por el final pero ya llegaremos a eso, mejor vayamos por el comienzo.

A comienzos de los 2000, Microsoft decidió ingresar de lleno al mundo de las consolas de videojuegos y dentro de sus títulos exclusivos incluyó a Halo, desarrollado por Bungie. A pesar de algunas previas a su lanzamiento, el juego fue un éxito absoluto y estableció una suerte de standard sobre lo que la nueva generación de first person shooters debía ser: excelentes gráficos, música épica y un gran diseño en los mapas, los enemigos y las armas. A esto se le sumó a partir de “Halo 2” la posibilidad del multiplayer online, y el mundo se rindió a sus pies.

Durante el período de Bungie que corrió desde el primer juego hasta “Halo: Reach”, los gamers asistimos a una evolución permanente de una fórmula que se iba perfeccionando y nos mostraba cosas nuevas y excitantes a cada paso que daba. Halo era un título que podía ser atractivo para los gamers más experimentados pero también era divertido y accesible para jugadores ocasionales o principiantes. Y en base su estilo dinámico de juego, gracias a la triada “armas-granadas-cuerpo a cuerpo”, Halo se estableció como un fenómeno cultural que sobrepasó su influencia dentro del mundo de los videojuegos.

Pero este éxito que estableció a Halo como un título consolidado dentro del ecosistema del gaming, también significó que su importancia dentro de la cartera de exclusivos de Microsoft creciera desproporcionadamente, lo cual significó que las expectativas ante el lanzamiento de una nueva entrega fueran cada vez mayores, tanto comercialmente como por parte de los fans. Y si a esto le sumamos el fin del contrato con Bungie y la creación de 343 para ser el estudio encargado de seguir el legado de Halo, podemos plantear que se perdió un poco el rumbo.

No es que “Halo 4” haya sido malo, pero tal como les mencionaba antes, las expectativas con la franquicia son cada vez más altas y todos estamos esperando que ante cada nuevo título, ocurra una revolución en el gaming. Y la realidad es que esos cambios raramente ocurren por el lado de los títulos más consolidados, ya que suelen seguir más las tendencias establecidas en la industria y tienen grandes presiones financieras para lograr importantes ingresos para las compañías. Esto lamentablemente ha hecho que la innovación, algo que caracterizaba a Halo en sus inicios, vaya quedando de lado.

343 ha repetido varias veces que son conscientes de los errores que han cometido en el pasado, y en particular con Halo 5… pero mejor no entremos en detalles sobre ese tema. Lo cierto es que quizás sea momento de que los gamers más veteranos entiendan (entendamos) que quizás Halo no vuelva a ser el Halo que alguna vez nos sorprendió. Pero si hay algo de lo que los gamers vivimos es de esperanza, y a pesar de que recientemente los primeros vistazos sobre “Halo Infinite” no hayan sido de lo más alentadores, recordemos que algo parecido había sucedido con “Halo: Combat Evolved”.

Hasta ese entonces, todavía tenemos tiempo de ponernos el traje de Master Chief y seguir salvando al universo.

Call of Duty

Por Bruno Talpo

No se puede hablar de FPS sin pensar en la franquicia de Call of Duty (CoD) publicada por Activision y desarrollada mayoritariamente por tres empresas que van cambiando año a año: Infinity Ward, Treyarch y Sledgehammer. CoD es un juego tan popular que tiene versiones para casi todas las consolas y plataformas. Su primer título, que lleva el nombre de la saga, fue lanzado en octubre de 2003.

En sus inicios, los juegos contaban historias basadas en hechos reales y su temática estaba principalmente direccionada a la Segunda Guerra Mundial. Pero poco a poco, se fueron lanzando nuevas storylines, como las que vimos en los juegos de Modern Warfare, que tuvieron títulos muy famosos como CoD 4: Modern Warfare, MW 2 y 3. Además, otras batallas que fueron tratadas en estos juegos fueron la Guerra Fría y la Guerra de Vietnam, presentes en la saga Black Ops (the numbers Mason, what do they mean!). Por último, una ambientación más futurista también fue experimentada, pero sin mucho éxito, en los juegos de Advanced Warfare, Infinite Warfare y hasta algunos de Black Ops, como los números III y IV.

A lo largo de toda su historia una de las fortalezas del CoD fue el multiplayer – y también los zombies, para los que gustan. Según mi opinión, el mejor multiplayer de todos fue el de Black Ops, porque los mapas estaban casi todos muy bien diseñados, las armas eran equilibradas, los killstreaks eran perfectos y la jugabilidad era más bien clásica, al mejor estilo Call of Duty.

Hoy en día estamos ingresando al campo de batalla online en Warzone, más precisamente en Verdansk, el sitio donde está ambientado el segundo battle royale de la saga – y el primero free-to-play. El último juego con este modo fue el Black Ops IV, y su mapa llamado Blackout, pero no fue bien recibido por la comunidad. Sin embargo, al CoD de este año le está yendo tan bien que ya cuenta con más o menos 60 millones de jugadores y con su nueva “fórmula” de negocio, popularizada por Fortnite, ya ha ganado mas de $900 millones de dólares en micro-transaciones.

Tras el éxito del MW, la llegada de un nuevo CoD de Treyarch fue anunciada a través de un teaser el 19 de agosto de 2020 – después de más de una semana plagada de easter egg’s tanto in-game como en un sitio web dedicado –. El título se llamará Call of Duty: Black Ops Cold War. La revelación mundial va a ocurrir en Warzone y los fans no podrían estar mas entusiasmados con esta noticia.  

¡Nos vemos en los alrededores de Verdansk!

BioShock

Por Juan Martín Verrelli

Cuando hablamos del género FPS, normalmente lo primero que se nos viene a la cabeza son esos juegos competitivos de acción rápida, explosiones, K/D y loot boxes; pero siempre es bueno recordar que existe toda una rama de FPS que se centra en el jugador solitario y en la historia que se desenlaza a su alrededor.

Bioshock es una saga que algunos pueden encontrar divisiva, tal vez por la naturaleza de su primer título, no por su jugabilidad o ambiente, sino por el ritmo que toma el juego, que puede sentirse algo lento para alguno de los jugadores más jóvenes. Pero aquellos que se dejaron llevar por Rapture y la sensación de ansiedad debajo del mar, están de acuerdo en que fueron beneficiados con una historia excelente que deja al jugador con sentimientos revueltos por todos lados.

Creado por Irrational Games y lanzado por primera vez en 2007, esta saga cuenta con 3 (2) títulos bajo su ala principal, Bioshock y Bioshock Infinite, sumados algunos DLCs e historias paralelas.

La jugabilidad está bastante orientada a la naturaleza del juego de single player, dándole al jugador un abanico de armas de fuego y algunos tónicos (depende el título) que dan habilidades especiales al mejor estilo SteamPunk. Si bien hay tónicos que pueden ser algo bizarros en algunos casos, no se sienten fuera de lugar en el ambiente y la tecnología que se maneja dentro del juego.

Aunque la trama cambia completamente entre Bioshock 1 y Bioshock Infinite, ambos títulos cuentan con el mismo protagonista indiscutible: la historia. La trama de los títulos tiene notas de thriller psicológico, donde si bien la mayoría de la historia es contada a través de los eventos del juego, dependemos de encontrar cintas o discos que amplían los puntos de vista desde ciertos personajes y antagonistas que nos cruzamos en distintas historias, logrando así una sensación de investigación sin necesariamente centrarse en ser un juego de misterio.

El ambiente en el que los juegos se desarrollan es memorable y un gran protagonista en los eventos de cada título. Las historias transcurren en paraísos utópicos perdidos que nos dan una sensación de soledad y aislamiento ya sea debajo del mar en una ciudad perdida (Rapture, Bioshock 1) o entre las nubes en una ciudad que encontró su propia independencia a través de la tecnología (Columbia, Bioshock Infinite), generando así una sensación de segregación entre el personaje y el entorno en el que se encuentra.

Si bien el primer título puede sentirse algo lento comparado con los estándares actuales de velocidad y ritmo que venimos manejando, los jugadores más diligentes y los que disfrutan del buen noir deberían darle siempre una oportunidad al juego, en especial si nunca tuviste spoilers sobre la trama. Sin duda, Bioshock es una saga que todos deberíamos haber jugado al menos una vez, ya que es un gran estandarte de como una excelente historia puede hacer que un juego de cualquier género pueda convertirse en un clásico. Creo que todos estamos de acuerdo en que necesitamos un mundo donde más juegos tengan el cariño que Irrational Games le dio a la saga en cuanto a trama y exploración de personajes para jugadores solitarios que disfrutan de un buen single player. Y, además, creo que todos estamos de acuerdo en que el Bioshock 2 nunca pasó.

Doom

Por Sabrina Blaha

Lanzado inicialmente en 1993, desarrollado por ID Software y distribuido por Bethesda (entre otros), esta saga que ahora es tan famosa, cuenta ya con más de 10 títulos, y presencia en diversas plataformas (desde MS-DOS hasta Nintendo Switch).

Si bien no fue el primer FPS, es considerado uno de los “padres” de este tipo de juegos (si, ya sé que Wolfenstein y Duke Nukem se publicaron primero). Popular por la simplicidad de su jugabilidad, y la complejidad de sus niveles (hablemos, por favor, de la cantidad de lugares secretos, balcones, escaleras, ascensores y todo tipo de paisajes/habitaciones escondidas a las que podíamos acceder, eliminando el mapa completamente lineal), es innegable que esta saga se lleva grandes honores cuando de FPS hablamos.

El juego nos sitúa en la piel de un marino, que se encuentra en una misión en una de las lunas de Marte, luego de que un fallo en un experimento abriera las puertas del mismísimo infierno, permitiendo la entrada de todo tipo de demonios y monstruos, a los cuales deberemos exterminar.

Sin embargo, esto no es lo único que hizo especial a Doom. Además, era un juego que, debido a la facilidad de realizarle modificaciones (sus mapas se almacenaban en un directorio diferente al del motor del juego; pareciera que casi a propósito), se prestó para que muchos jugadores crearan sus propios mapas; lo cual generaría que 1999 el software fuese relicenciado como Licencia Pública General de GNU, permitiendo a sus usuarios realizar todo tipo de modificaciones partiendo de la base original del juego (gracias por tanto, Doom!).

Por otro lado, Doom también incorporó algo que llamó “Deathmatch”, en donde el juego FPS dejaba de ser una actividad de a uno, y nos permitía, por fin, conectarnos con otros jugadores (hasta 4) que estuviesen en la red local, o a través de la línea de teléfono.

Es por todo esto, y mucho más, que Doom ha acompañado (y seguramente lo seguirá haciendo) a los fanáticos del género FPS del mundo gamer.

Half-Life

Por Martín Vindel

El Half-Life es uno de los pocos juegos que logra movilizar mi umbral de emociones prácticamente de extremo a extremo. Por ejemplo, cada vez que recuerdo la escena inicial del juego en la que Gordon Freeman se dirige, como cualquier día, a su trabajo en un subterráneo interno de Black Mesa (un centro de investigación ultra secreto) me ataca una melancolía y una especie de euforia por reconocer el inicio de una aventura inolvidable. Me resulta imposible no ponerme en la piel de Gordon, ya que la escena está presentada con una gran sensibilidad y cualquiera que haya estado en un subterráneo 7am yendo a trabajar puede sumergirse fácilmente en el momento, por más que no trabaje en un laboratorio ultra secreto. En el otro extremo el final de Half-Life 2  me sumerge profundamente en la incertidumbre y, no voy a negarlo, un poco también en el enojo y la bronca. Si jugaste este título entenderás perfecto de qué hablo y si no, te bastará con saber que la trama del juego sigue abierta desde 2004.

Los motivos de Valve para no lanzar el Half-Life 3 son un misterio para mí y estimo que para toda la comunidad. La franquicia es un éxito y a Valve digamos que no le faltan recursos para hacer una continuación a la altura de los juegos anteriores. Pero no quiero divagar con este tema porque creo que no conduce a nada.  Hablemos de por qué Half-Life debe considerarse uno de los mejores FPS de la historia.

Como todo gamer suelo investigar a fondo antes de comprar un juego, en general leo muchos análisis, veo gameplays, críticas positivas, negativas y recién después lo compro (o no). Pero hay una frase que si la leo dejo de lado toda las reviews y compro el juego, las palabras mágicas son: “me gustaría poder jugar este juego como si fuera la primera vez”. La combinación de palabras puede variar y el idioma también, pero esa idea de querer experimentar un juego de nuevo como la primera vez (algo prácticamente imposible) es un indicador infalible de que el juego va impactarte muchísimo, y eso para mí es un sinónimo de calidad. Vale aclarar que nunca leí tanto esa frase (o sus variantes) como en las reseñas sobre Half-Life.

Half-Life cuenta la historia de Gordon, el personaje que mencioné en el primer párrafo. Él trabaja para un laboratorio ultra secreto en el que un experimento sale mal y se abre un portal con otro mundo habitado por criaturas extrañas y muy peligrosas. Esto dejará a merced de muchos monstruos el laboratorio en el que trabaja Gordon y a fuerza de voluntad y balas deberemos escapar. Poco a poco iremos descubriendo -o mejor dicho suponiendo- que el error en nuestro experimento no fue una casualidad, y que hay alguien muy misterioso detrás de todo esto.

La jugabilidad fue revolucionaria para la época, si bien los FPS no eran una novedad,  los detalles de las armas y la movilidad del jugador estaban claramente evolucionadas. No por nada una de sus alternativas multiplayer, el Counter-Strike, fue uno de los juegos más jugados de todos los tiempos. Por otra parte, los gráficos eran simples pero muy avanzados para la época, y lo mismo ocurrió cuando salió Half-Life 2. Pero si eres de esos que necesitan gráficos actuales sí o sí, en 2019 se lanzó un remake del primer juego que es realmente excelente, se llama Black Mesa y se puede adquirir por Steam.

Creo que el hecho de que haya salido último en la votación frente a los otros titantes de esta terna, se deba en mayor medida a los años que tiene el juego que a la calidad. Half-Life es una obra maestra por donde se lo mire, si te gustan los FPS no dudes un segundo en jugar esta saga excelente. Eso sí, prepárate para varios años de intriga, ya que aún hoy no hay siquiera un rumor de Half-Life 3.


Esperamos que les haya gustado nuestro análisis y si fue así los invitamos a revisar la sección Gamers ESET dentro de nuestro blog. En ella que encontrarán muchos rankings, análisis y sugerencias de grandes videojuegos para jugar.

Por último, los invitamos a responder la encuesta gamer de agosto y participar por u$s 50 para tu Steam Wallet.

Imagen de Erik Mclean en Unsplash


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