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septiembre 18, 2020

4 juegos basados en animes que no te puedes perder

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El 21 de septiembre de 1999, a pocos meses del nuevo milenio, se estrenó un manga que cobraría fama mundial y se volvería reconocido en todo el mundo, hablo de nada más y nada menos que de Naruto. Este manga se volvió sumamente popular con su llegada al mundo del anime, de hecho, muchos de nosotros llegamos al papel luego de haber visto la serie animada. Para conmemorar esta fecha y rendirle un homenaje a las grandes franquicias de la cultura japonesa que se han popularizado en Latinoamérica, decidimos armar un compilado con 4 juegos basados en animes que no te puedes perder.

Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 – 2007

Por Martín Vindel

Es muy difícil emitir una opinión sobre cualquier producto cultural de Dragon Ball Z de forma objetiva, principalmente porque es imposible separar el amor y el fanatismo que genera la serie original de cualquier adaptación. Bajo la sombra de un gigante como la serie animada es muy difícil brillar, pero sin embargo tenemos algunos (muy pocos) ejemplos de juegos que han estado a la altura de esta y que han sabido aprovechar otros formatos para acercarnos una experiencia nueva para vivir en el mundo de Dragon Ball Z.

El Budokai Tenkaichi 3 no fue un golpe de suerte, fue el resultado de tomar muchas buenas decisiones en momentos oportunos. El primer acierto fue darle lugar a la desarrolladora Spike en el universo de Dragon Ball, ellos fueron quienes comenzaron con la saga Budokai Tenkaichi en 2005 y alcanzaron su zenit en 2007 con la anteúltima entrega. BT3 es un juego, lisa y llanamente, de pelea, pero con ciertos toques que lo ha ubicado, a mi criterio, como el juego que mejor representa los combates animados que tanto nos fascinaban del anime original.

Si de números hablamos, estamos ante uno de los juegos más completos, ya que cuenta con la mayor cantidad de personajes no solo comparado con otros juegos de Dragon Ball, sino con los del género de lucha en general. Podremos utilizar a más de 150 personajes sin contar las transformaciones, las cuales, dichos sea de paso, están muy bien integradas al sistema de combate.

En términos más cualitativos el juego nos ofrece una experiencia excelente, BT3 logra emular a la perfección las peleas de Dragon Ball Z incorporando poderes, combos, escenas rápidas y hasta algunos diálogos que hacen que las peleas se vuelvan algo personal.

Por su parte el modo historia nos permite ir avanzando por los distintos combates de la serie de forma tal que quedarán replicados con mucha exactitud. Durante los combates utilizaremos a todos los personajes que participaron del lado ganador en el anime (esto nos llevará en muchas ocasiones a utilizar a los malos) y a medida que la pelea vaya avanzando, el juego nos permitirá replicar el combate tal cual como se daba en la serie animada. Esto funciona a la perfección porque el juego no está equilibrado, y ese es otro de sus grandes aciertos. Por ejemplo, al momento de enfrentarnos a Napa realmente sentiremos que estamos ante un rival superior y deberemos valernos de todos los luchadores que el juego nos permite usar para derrotarlo. Del mismo modo cuando nos toque usar a Gogeta en modo Ssj 4 realmente sentiremos que podemos acabar en segundos con cualquier enemigo.

Por último, vale destacar a nivel gráficos el excelente cell shading y la correcta ambientación musical, pese a no contar con la música original del anime, al menos en la versión americana.

Sin dudas Dragon Ball Z es uno de los animes más queridos por los fans y hacer un juego que esté centrado justamente en uno de los puntos más altos de la serie, los combates, es algo sumamente arriesgado. Sin embargo, estoy convencido de que Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi 3 es el juego que más cerca estuvo de representar los combates de una forma adecuada.

Digimon Story Cybersleuth – 2015

Por Sabrina Blaha

La fantástica saga de Digimon surgió en 1995 como una serie de mascotas virtuales al mejor estilo Tamagotchi (ambos de Bandai). Los Digimon V-Pets, contaban con funciones similares al Tamagotchi, pero con la posibilidad de entrenar a nuestras mascotas para luego evolucionarla y pelear contra otro Digimon Tamer conectando nuestros V-Pets.

Tanto fue el crecimiento de Digimon que eventualmente encontró su camino hacia el manga, anime y videojuegos. El juego del que ahora vamos a hablar se llama Digimon Story Cybersleuth, y fue lanzado en 2015 en Japón y en 2016 en América y Europa luego de una gran cantidad de títulos previos.

Este juego cuenta la historia de un usuario (que seríamos nosotros) que decide entrar a EDEN (una especie de comunidad/red social), pero al hacerlo es alcanzado por un “Eater” (seres que generan caos en el ciberespacio alimentándose de los datos de seres humanos y Digimon).

Si bien el común de los usuarios, cuando es atrapados por un Eater queda en completo estado de coma, nosotros quedamos en una suerte de limbo: nuestro cuerpo permanece en coma, pero nuestra mente queda en una especie de entidad virtual con materialización en el mundo físico. Allí, seremos encontrados por  Kyoko, una especie de detective de crímenes cibernéticos (A.K.A Cybersleuth, y de allí el nombre del juego) que se “apiada” de nosotros y nos convoca como parte de su agencia para investigar una serie de extraños sucesos digitales que afectan tanto al mundo online como al offline (llevado a cabo por “hackers”, que no son más que otros Digimon Tamers). De paso, nosotros deberemos aprovechar para obtener pistas sobre cómo recuperar nuestro cuerpo.

La historia en sí misma se encuentra dividida en 20 capítulos, a través de los cuales podremos completar tanto misiones secundarias como principales. Lo desalentador de las misiones secundarias es que en cierto punto se vuelven un tanto repetitivas (pero, si te gusta levelear y conseguir recursos útiles en el juego, puedes darte un festín de misiones secundarias).

En lo que respecta a la jugabilidad, iniciamos eligiendo un solo Digimon entre una opción de 3, y a partir de allí iremos haciendo crecer a nuestro equipo. Pero, lo desafiante es que no alcanza con solo vencerlos para capturarlos, cada vez que vencemos a un Digimon, obtenemos un porcentaje de datos de este y recién cuando llegamos al 100% de su información podemos “materializarlo” para sumarlo a nuestro equipo.

Sin embargo (y esto en verdad es algo de esperar), no podemos llevar a todos nuestros compañeros con nosotros, ya que contamos con una cantidad de “memoria” para guardar Digimon que se verá consumida con cada uno que llevemos con nosotros. El tema estratégico aquí está en que, a mayor potencia el Digimon, mayor espacio ocupará; por lo que será sumamente importante ir recolectando memoria a través de las misiones y de los distintos mapas del juego.

¿Cómo hacemos para encontrar Digimon aquí? Bueno, a medida que avanzamos en la historia, iremos obteniendo acceso a diferentes puntos del ciberespacio o iremos navegando por secciones “corruptas” de la ciudad, donde encontraremos a los diferentes Digimon salvajes. Al momento de pelear, podremos usar hasta 3 Digimon contra la cantidad que se nos presente tanto a nivel salvaje como contra algún oponente humano; pudiendo ir cambiando los que se encuentran en batalla con los que tenemos “guardados”.

En este punto comienza la parte divertida y compleja del juego :O. Para digievolucionar a nuestros amigos, deberemos tener en consideración sus stats y su nivel, ya que cada Digimon posee un umbral de stats y nivel que puede alcanzar; y al igual que en títulos anteriores, nos encontramos frente árboles evolutivos complejos, ya que cada Digimon contiene más de una evolución en el mismo rango de nivel (e involucionar también, permitiéndonos llegar al paneo completo de todas las posibilidades que abarca cada Digimon inicial). O sea que, si contamos con un Digimon A, este Digimon puede evolucionar a B1 o B2, y cada una de estas últimas Digievoluciones cuentan con su propio árbol evolutivo. Complejo, pero ciertamente fascinante. De todas maneras, es posible que la opción de involucionar pueda ser frustrante por momentos, ya que al hacerlo volvemos al nivel 1 del Digimon anterior, solo que con su umbral de stats y nivel amplificado, pudiendo acceder a Digievoluciones que anteriormente estaban “bloqueadas”.

Para conocer qué opciones de evolución tenemos, podremos ver aquellas disponibles únicamente en el nivel que le procede inmediatamente al que estamos actualmente, por lo que para desbloquear los árboles evolutivos deberemos realizar todo un proceso de nivelación a través del juego, esto es especialmente divertido si eres un verdadero investigador en los videojuegos :P.

Además de levelear a nuestros amigos en batalla, podremos dejarlos en la DigiFarm para que nivelen stats especiales, como amistad, u otros. Podremos acceder repetidamente a la DigiFarm desde nuestra “base de operaciones”.

Y por último, resumiendo en cuanto a historia se trata, Digimon Story Cybersleuth es una versión un poco más “adulta” que la historia original, con personajes más entrados en edad y una trama compleja con conversaciones por momento lejos de lo aniñado. El juego, además, nos pasea por momentos por representaciones hermosas, coloridas y muy bien logradas de ciertos lugares emblemáticos de Tokyo, como son Asakusa, Akihabara, Ueno y Nakano Broadway.

En síntesis, Digimon Story Cybersleuth es una verdadera carta de amor, dirigida a un público más adulto y escrita con toda la pasión de quienes supimos crecer con esta saga.

Jump Force – 2018

Por Juan Martín Verrelli

D.O.N. corrió para que Jump Force pudiera volar.

Si bien el mundo de los videojuegos no es nuevo en cuanto a la temática del crossover, el casi monopolio de series insignia que pertenecen a Shonen Jump, le dio a los juegos de este estilo una serie de posibilidades entre las cuales es posible ver a la mayoría de los personajes de acción del anime en un mismo lugar sin necesidad de pasar por muchos problemas legales. Esto derivó en una serie de juegos para todo tipo de consolas y la última adición a la colección sería llamada Jump Force con una fecha de lanzamiento en el muy cercano 2018.

Con las series más populares de Shonen Jump en la tapa, Jump Force busca pararse como un juego de Lucha y acción rápida cuya fuerza está en la cinemática, los gráficos y la muy extensa selección de personajes icónicos y únicos que van desde lo más conocido como Goku o Naruto hasta personajes de series tal vez no tan consumidas -pero aun así excelentes- como Yusuke de Yu Yu Hakusho.

Si bien esta selección de personajes es bastante entretenida, Jump Force recibió varios updates recientes incluyendo nuevos personajes como el buen All Might de Boku no Hero hasta Asta (ja) de Black Clover.

El juego es acción rápida y pura con un toque de cinematografía, gracias a mecánicas de dash y la velocidad en la cual se pueden aplicar los combos, cambios de personaje y diversos ataques especiales, formando un movimiento de colores de alta velocidad. Si bien la mecánica de los combos podría usar un poco de ajustes en cuanto a balanceo, un jugador casual estará muy agradecido en poder hacer que sus personajes favoritos peleen de de manera tan satisfactoria.

Aunque las luces y las explosiones sean más que suficientes para contentar al jugador que busca ver un juego divertido y lindo, Jump Force no es perfecto y suelta la línea en un par de aspectos. Para empezar, la historia no es del todo buena y da la sensación de que los desarrolladores no fueron capaces de lograr meter a todos estos personajes en algo trascendental que tuviera coherencia. Además, si bien los gráficos del juego son fantásticos, las animaciones fuera de las peleas pueden verse algo raras.

Por otro lado, si bien el juego cuenta con esa calidad de doblaje japonés característica de su serie, existen algunas escenas importantes que lamentablemente no están dobladas, lo que nos deja algunos amargores con texto plano y poca expresión en escenas que tendrían que tener un poco más de impacto, sobre todo teniendo en cuenta los personajes involucrados.

Esto nos lleva a la segunda falla del Jump Force y es la repetitividad del juego en sí mismo. Si bien un juego de pelea no es del todo abierto en cuanto a los camino que uno puede tomar, lo cierto es que en la ambición de hacer un juego lo suficientemente fácil como para que un jugador promedio pueda levantar el control y jugar, la realidad es que con esta mecánica no es realmente necesario aprender una variedad de combos para responder a diferentes situaciones. Debido a la manera en la que el juego maneja las invulnerabilidades y los cuadros en los cuales se puede asestar un golpe, no es realmente necesario aprender más de un combo que puede repetirse a través de varios personajes. Se ve que una prioridad de los desarrolladores o productores del juego era poder hacer el uso cinematográfico de poderes especiales sin interrumpir el flujo de la pelea, lo que hizo que las vulnerabilidades de algunos ataques pasen a sentirse directamente injustas.

Es cierto que el juego está lejos de ser perfecto, pero yo creo que cumple con lo que uno busca en un juego de Shonen Jump, y si bien es algo triste que la historia no entregue el potencial que tiene una premisa de este calibre, lo que uno va a buscar en este título es poder disfrutar unas horas manejando personajes que lo marcaron (y lo siguen marcando) durante esas tardes de verano sentado en el piso frente a la televisión de tubo, cuando las únicas preocupaciones rondaban en la pelea clímax entre Kenshin y Shishio. Si lo que buscas es divertirte experimentando personajes y estilos de pelea entre series con el cuidado que estos se merecen, definitivamente Jump Force te va lo a entregar.

One Piece: World Seeker

Por Santiago Achiary

One Piece es uno de los manga más populares, al punto de ser el más vendido de la historia con más de 470 millones de copias en 43 países. Lo cual obviamente lo convierte en un candidato a ser una franquicia con adaptaciones a diferentes formatos como animes, películas y, por supuesto, videojuegos.

Lo cierto es que a lo largo de casi dos décadas el universo de One Piece ha tenido una enorme diversidad de videojuegos, con géneros que van del RPG a los juegos de peleas. Y, a decir verdad, estos títulos han tenido calidad dispar, y un motivo de esto puede ser que, sin contar aquellos orientados a plataformas mobile, estamos hablando de más de una veintena de títulos para distintos tipos de consolas.

En 2019, se cumplió el 20 aniversario del estreno de la versión anime de One Piece y el acontecimiento fue acompañado del lanzamiento de “One Piece: World Seeker” para plataformas Xbox One, Playstation 4 y Windows. Este juego de aventuras en tercera persona sitúa a Luffy y a varios de los personajes más en una isla para vivir una nueva aventura inédita hasta ese momento, la cual estuvo a cargo, ni más ni menos, de Eiichiro Oda.

Y lo que se podía convertir en una oportunidad perfecta para el festejo de los fanáticos, terminó siendo una chance desperdiciada. Sucede que, a nivel narrativo, “One Piece: World Seeker” cumple con creces, trayéndonos una historia original que no solo nos acerca a todos nuestros personajes favoritos de la serie, sino que incluye a nuevos e interesantes personajes. Además, tenemos varios de los actores originales que le pusieron sus voces a varios momentos de la aventura.

Entonces ¿cuál es el problema? sucede que varias de estas buenas características se ven disminuidas por algunos problemas de armado del juego: para arrancar no hay mucho uso de las voces, por lo que los actores son aprovechados tan solo en algunos momentos determinados del juego, y en ningún momento podemos jugar con otro personaje que no sea Luffy. El otro problema es que el juego se vuelve tedioso y repetitivo muy rápido, haciendo que podamos perder interés en la historia que hay detrás. Lamentablemente las misiones que se nos proponen a lo largo de las 20 horas que tiene el juego, consisten en resumen en dos cosas: ir a buscar algo o ir a combatir contra alguien en algún lugar del mapa.

Esto es bastante problemático si además consideramos que se trata de un juego de mundo abierto, lo que evidencia más lo repetitivo de las misiones. En este sentido, los NPCs que nos encontramos en la isla tampoco están muy logrados, lo cual nos lleva a la pregunta de “¿para qué armar un open world que no se siente vivo?”, que aplica no solo a este título.

Pero no son todas malas: la verdad es que los gráficos son muy buenos con un estilo cell shading que también están acompañados de cinemáticas que nos harán quedarnos enganchados, aunque sea un rato más. Las batallas con los bosses también son interesantes pero lamentablemente el combate en general es bastante aburrido y no aprovecha del todo las habilidades que vamos adquiriendo con Luffy (las cuales en general son un muy buen fan service aplicado al juego).

En resumen: si son fanáticos de la saga y quieren focalizar en lo narrativo, sin importarles demasiado el gameplay, “One Piece: World Seeker” es una pieza que no debería faltarles en su colección. Aunque no deja de quedar la sensación de que, con todas las piezas que este universo tiene ofrecer, el producto final podría haber sido mucho mejor logrado y muchísimo más divertido.


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Imagen de steamXO en Flickr


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