Las mejores películas de Studio Ghibli

Si visitas habitualmente nuestro blog sabrás que, además de los videojuegos y la ciberseguridad, nos apasiona mucho el animé. En general solemos escribir durante mayo, el Mes del Orgullo Nerd, sobre nuestros animés favoritos, los cuales casi siempre tratan temáticas de tecnología, robots o ambos. Sin embargo, el año 2020 fue muy complejo para todas las personas y por eso decidimos adelantar nuestras recomendaciones sobre animé algunos meses y también rendir un pequeño homenaje a Hayao Miyazaki, fundador del Studio Ghibli, a pocos días de su cumpleaños número 80. Ya sea que apenas hayas oído nombrar los films más conocidos de Studio Ghibli, o que estés completamente hechizado por la obra de Miyazaki, estamos seguros de que en este post encontrarás varias recomendaciones que no te puedes perder. Sin más preámbulos, estas son, según los miembros de ESET, las mejores películas del Studio Ghibli.

Nausicaä del Valle del Viento – 1984

Por Martín Vindel

Estrictamente hablando esta película no pertenece al Studio Ghibli, ya que fue lanzada un año antes de su creación. Sin embargo, fue este film el que dio lugar al surgimiento del estudio de animación de Miyazaki y Takahata. Además, basta con ver los primeros 5 minutos para darse cuenta de que tiene la esencia que veremos en todas las películas posteriores del estudio. Nausicaä del Valle del Viento es un film que aborda algunos temas bastante similares a La princesa Mononoke, entrecruzando un grave conflicto ambiental con una situación política y bélica muy compleja.

La protagonista es Nausicaä, la princesa del Valle del Viento, una región que sobrevivió casi intacta a una guerra que arrasó con la mayor parte de la población mundial y que dejó como secuela un bosque tóxico que se expande constantemente y que está repleto de insectos muy peligrosos. La película nos presenta un complejo escenario bélico con diferentes facciones que luchan entre sí, incluso a costa de la destrucción de lo que queda del mundo. Esta película nos interpela constantemente, presentando un futuro distópico en el que la naturaleza parece ser la enemiga, pero poco a poco iremos descubriendo que el bosque tóxico esconde muchos secretos.

Considero que es una película fundamental para los amantes del Studio Ghibli en general y de Miyazaki en particular, repleta de adrenalina y personajes inolvidables.

Mi Vecino Totoro – 1988

Por Sabrina Blaha

Estrenada en abril de 1988, Mi vecino Totoro inicialmente salió al público como parte de una función doble (junto con “La tumba de las luciérnagas”) ya que se creía que la misma iba a ser un fracaso (no hay un “villano” per se y la historia no tiene un “conflicto” como tal). Y, si bien en su estreno en pantalla grande no fue furor, Totoro despegó luego de su estreno en TV.

Mi vecino Totoro es una película definitivamente especial (y no hablo únicamente de los tantos juegos de palabras que hay en ella; como los Susuwatari – las pequeñas criaturitas negras que las protagonistas encuentran en la casa- cuyo nombre significa “hollín errante” o que Mei suene como Mayo en inglés, y Satsuki sea un nombre relacionado al quinto mes del año), y quien la haya visto definitivamente podrá estar de acuerdo con esto.

Durante el transcurso de la película descubriremos las realidades de la familia Kusakabe, quienes, debido a la tuberculosis de la madre, debieron mudarse a un hogar cercano al hospital donde ella quedaría internada. Es allí donde iremos descubriendo básicamente 3 cosas (o 4 en realidad). Por un lado, las dificultades a las que se enfrenta el padre de las niñas, Tatsuo, al quedar básicamente en el lugar de padre soltero (olvidarse de preparar algunas comidas, ser quien se ocupe de su esposa en el hospital y al mismo tiempo seguir manteniendo su empleo) pero sin perder su espíritu. Por otro lado, presenciaremos la fortaleza de carácter y espíritu también de las niñas: Mei y Satsuki, quienes, a pesar de sufrir por su madre ausente en el hospital, hacen cuanto pueden para poder colaborar con su padre, aún desde su lugar de niñas (cada una con sus propios pesares, más allá de “ponerle el pecho a la situación”). Y por último la robustez y calidez de este núcleo familiar que, más allá de enfrentarse a una situación compleja y triste (aunque en los créditos finales nos dejan ver que la madre vuelve al hogar y deja el hospital), encuentran la manera de contenerse, apoyarse y acompañarse desde la madurez, vivencias y experiencias de cada uno.

Es un poco gracioso pensar que, a diferencia de las películas tradicionales con personajes niños, Mei y Satsuki son representadas con comportamientos menos “ideales”, con alguna que otra rabieta, cierta picardía sin exagerar y reacciones generalmente más “naturales”. Y esto no es coincidencia, ya que Miyazaki indicó al equipo observar a un grupo de niños durante un período de tiempo para poder hacer una representación más viva y real de los comportamientos infantiles.

Miyazaki en algún momento expresó que, para él, “Los dioses venían de lugares tan oscuros que preferían vivir en lugares tranquilos, como los bosques”, y no es casual que, si bien Totoro no es un dios per se, sino más bien una especie de espíritu del bosque que aparece casi como respuesta y “apoyo” a la situación que viven las niñas (las únicas que podían verlo),  el mismo residía en lo más profundo del bosque, aislado completamente del exterior.

Con una mezcla fantástica de calidez, sensación de infancia, un poco de dolor, atisbos de Alicia en el País de las maravillas y esa nostalgia increíble que sabe caracterizar a Studio Ghibli, Mi Vecino Totoro es una hermosa película que dejará emocionado hasta al menos fanático de la animación japonesa.

Kiki: entregas a domicilio – 1989

Por Martín Vindel

Si estás leyendo esto probablemente ya hayas caído en el encantamiento que generan las películas del Studio Ghibli, bienvenido o bienvenida. Personalmente me resulta bastante enigmático por qué estos largometrajes animados logran movilizar tantas sensaciones y emociones. Después de meditar sobre el tema creo que lo que ocurre (al menos en mi caso) es que me atrapa muchísimo esa combinación tan sutil que hay entre el realismo de las animaciones y la magia que casi siempre ronda las historias que cuentan. Sin dudas, este es solo uno de los elementos que vuelven tan especiales a las películas de Ghibli, seguramente si nos ponemos a analizar más en profundidad desarrendaremos una entramado muy complejo de elementos que funcionan de manera perfecta.

Dentro de este realismo mágico que las películas de Ghibli (y en particular las escritas y dirigidas por Miyazaqui) suelen proponer, una de mis favoritas es Kiki: entregas a domicilio. El film nos cuenta la historia de la pequeña bruja Kiki, quien, luego de cumplir 13 años, está lista para independizarse y mudarse a una nueva ciudad. Sin embargo, la imagen que normalmente encontramos de brujas nada tiene que ver con Kiki ni con su historia. Kiki es una niña alegre y aventurera que sueña con encontrar una ciudad con mar para instalarse y trabajar allí como bruja. Vale aclarar que el “oficio” de bruja está totalmente incorporado a la sociedad en el mundo de Kiki y no es visto como algo extraño, es más, por momentos parece ser especialmente ignorada.

Ni bien empieza la película Kiki comienza su aventura de búsqueda y descubrimiento en la que atravesará momentos buenos y malos, conocerá gente de todo tipo y aprenderá que ser independiente no es tan fácil. Sin caer en melodramas ni circunstancias trágicas, la película logra un nivel de inmersión por momentos total, permitiendo al espectador perderse en un mundo encantador con personajes muy bien desarrollados y una trama muy cuidada.

El efeto inmersivo sin dudas se ve potenciado por la alucinante banda sonora compuesta Joe Hisaishi, el compositor que hizo la música de todos los grandes éxitos del Studio Ghibli. A mi parecer la banda sonora de Kiki es una de las más hermosas de todas. Sin dudas es una pieza imprescindible del Studio Ghibli.

La Princesa Mononoke – 1997

Por Marina Lammertyn

Con un claro mensaje ecologista, La Princesa Mononoke se destaca como una de las películas más relevantes y actuales de Hayao Miyazaki. Este es un film que vale la pena ver no una, sino varias veces para poder apreciar el gran trabajo realizado por el Studio Ghibli. No solo porque cuenta con una estética y animación superiores (como toda obra maestra de Miyazaki) sino también por la gran crítica a la sociedad que plantea.

En La Princesa Mononoke se critica la terrible tendencia a destruir la naturaleza que tiene el ser humano representada con la antagonista, la Señora Eboshi, quien tiene por objetivo deforestar el bosque para construir armas de fuego para la guerra, otra temática clave muy abordada por Miyazaki. En este bosque conviven todo tipo de criaturas y seres de la naturaleza junto con dioses y espíritus que, cansados de ser constantemente atacados por los humanos, se llenaron de odio hacia ellos y por eso tienen por objetivo asesinar cuanto humano les sea posible.

La clave para sortear este conflicto entre humanos y criaturas la tienen los dos protagonistas: Ashitaka y San, la Princesa Mononoke que traducido al español quiere decir “la princesa de espíritu vengador”. El primero es un príncipe que fue atacado por un demonio salido del bosque, un Tatarigami que solía ser un animal pero al ser herido por los humanos se convierte en un monstruo que destruye todo a su alrededor. Este monstruo hiere a Ashitaka con una maldición que lo sentencia a muerte si no encuentra la forma de curarla. Así se embarca camino hacia la Ciudad de Hierro (en donde se construyen las armas) y al bosque, donde, al ver lo que está pasando, decide intervenir para terminar con el odio entre seres.

San, por su parte, es una humana que fue criada por los lobos del bosque y, como dice su nombre, busca vengarse de los humanos por todo el daño que causan a su familia y hogar. No se reconoce como humana sino como hija de Moro, la diosa loba del bosque. Su perspectiva cambia cuando conoce a Ashitaka, quien muestra su deseo de salvar al bosque y defender al dios Ciervo de los ataques de los humanos.

La historia es compleja, la animación e ilustración de los personajes es impactante y sus mensajes (tanto los explícitos como los simbólicos) sin dudas te dejarán reflexionando. Una película para ver una y mil veces.

El viaje de Chihiro – 2001

Por Sabrina Blaha

Originalmente nombrada Sen to Chihiro no Kamikakushi (La misteriosa desaparición de Sen y Chihiro, siendo Kamikakushi una suerte de ‘muerte social’ en este mundo, en donde sucede una desaparición o muerte de alguien cuando una deidad enojada se lleva a una persona), El Viaje de Chihiro se estrenó en 2001, logrando luego enormes éxitos.

Siendo la película de Estudio Ghibli con mayor puntaje en IMBD, con un Oscar a “Mejor película de animación” en su haber, un oso de Oro del Festival Internacional de Cine en Berlín, la película japonesa más taquillera a nivel mundial (recaudando aproximadamente 264 millones de dólares) y encontrándose dentro del “Top 10 de 50 películas para ver a los 14 años” según el British Film Institute, El Viaje de Chihiro es…todo un viaje en sí misma.

La película comienza con la familia de Chihiro atravesando una ruta donde se ve un Torii (un arco tradicional japonés o puerta sagrada que suele encontrarse a la entrada de los santuarios sintoístas, marcando la frontera entre el espacio profano y el sagrado), lo cual podríamos entender como un pasaje del mundo tradicional hacia un mundo más “sagrado”. Así mismo, al costado del camino, Chihiro nota en un momento la presencia de pequeñas casitas (y estatuas), también conocidas como Hokoras, que tradicionalmente son pequeños santuarios sintoístas que albergan espíritus o deidades menores (o Dosojin, quienes casualmente protegen viajantes y personas que están atravesando algún momento de transición en su vida).

Durante lo que parece una aventura interminable de sucesos extraños, seremos presentados con todo tipo de dioses o entidades espirituales en diferentes formas (como Haku, los youkai en las tiendas de comida, los susuwataris como los de Mi Vecino Totoro o el Espíritu del Río), así como con unas no muy disimuladas críticas a algunos comportamientos sociales (representadas a través de la transformación de los padres de Chihiro en cerdos o los malos modales con los que se encuentra al ingresar a las aguas termales).

Luego de recorrer una parte de este mundo caóticamente diferente, en el edificio de las aguas termales, Chihiro conoce a Yubaba (la dueña de las aguas termales, cuyo nombre significa nada más ni nada menos que “Anciana o bruja de los baños termales”), quien la acoge con fines laborales, momento en el cual le “cambia “el nombre a Sen. ¿Por qué digo cambia entre comillas? Porque el nombre Chihiro está conformado por dos símbolos: el de “Mil” (el kanji Sen) y el de “cuestionamientos/entendimientos” (con el kanji de Tazuneru), entonces, Yubaba lo único que hace es eliminar el kanji de “cuestionamientos/entendimientos” (que se lee “Hiro” en el nombre) para que únicamente se lea “Sen”. Para quienes no estén muy familiarizados con el idioma japonés, ciertos caracteres tienen diferentes lecturas según qué otros caracteres los precedan/sucedan.

Este detalle es importante (en el sintoísmo los componentes visuales de un nombre, o sea sus kanjis, son tan importantes para el mismo como su significado); ya que entonces, cuando Yubaba le “cambia/roba” su identidad a Chihiro, en cierta forma la transforma en solo un “número” (Sen, o sea Mil) trabajando dentro del edificio de aguas termales, quitándole la posibilidad de cuestionar (cuando elimina el kanji de “cuestionamiento” de su nombre).

Es así como Chihiro “deja” su identidad de niña para, luego de atravesar una gran cantidad de dificultades, resurgir como una “nueva Chihiro” fuera del mundo espiritual que avanza sin “mirar hacia atrás” cuando por fin logra volver a su propio mundo; casi como si fuese un ritual de “resurrección” (como indica el propio nombre de la película en su idioma original), en donde Chihiro “escapa” de este Kamikakushi para regresar con su familia siendo una Chihiro más “adulta”.

El Viaje de Chihiro es, sin lugar a dudas, una enorme mezcla de folklore, mitología y metáforas que pueden dar lugar, para aquellos a los que les guste analizar, a interesantes charlas y debates. Una verdadera obra maestra de la mano de nuestro querido Hayao Miyazaki.

El increíble castillo vagabundo – 2004

Por Marina Lammertyn

Sin dudas una de las mejores películas de Hayao Miyazaki junto al grandioso Studio Ghibli. En esta obra maestra lanzada en el 2004 y producida justo después de la exitosa ganadora del Oscar “El viaje de Chihiro”, la tecnología da un paso más y la animación toma un protagonismo sin precedentes. Con un estilo steampunk, el castillo vagabundo se presenta como un personaje más en esta gran historia de guerra, amor, paradigmas de belleza y poder femenino. 

Basada en una novela homónima escrita por la autora británica Diana Wynne Jones, la película cuenta con estética de la era victoriana y muestra unos paisajes impactantes, basados en ciudades francesas con casas de colores y calles empedradas. Pero estos paisajes tienen también un protagonista que, adrede, genera bastante ruido visual: el humo.

Haciendo referencia a la revolución industrial y a los bombardeos, el humo invade el paisaje constantemente, lo cual ya le da una pista al espectador de que esta será otra película de Miyazaki con una fuerte mirada crítica hacia la sociedad y sobre todo hacia la guerra.

Sophie, la protagonista de esta increíble historia, es una niña que sufre una maldición que la convierte de pronto en una anciana de 90 años y la obliga a salir de su vida rutinaria para encontrar la cura y volver a ser joven. Así es como encuentra el castillo vagabundo del hechicero Howl quien también tiene sus propios demonios y males que deberá sanar. El amor hacia el otro y hacia uno mismo serán claves a la hora de resolver estas maldiciones.

Vale la pena aclarar que la música de la peli, compuesta por el gran Joe Hisaishi, no solo acompaña sino que se vuelve una parte imprescindible de este viaje, emocionando sin dudas al espectador con sus sonidos y melodías.

Con una historia completamente atrapante, digna de ver muchas veces para encontrarle cada vez más significados y simbologías, “El increíble castillo vagabundo” (que también recibió nominación al Oscar, aunque no lo ganó) es una historia imprescindible de Hayao Miyazaki, algo que sin dudas debes ver para reflexionar, sorprenderte y enamorarte.


Esperamos que te haya gustado nuestra selección de películas del Studio Ghibli, y si quieres ver más recomendaciones sobre series, videojuegos, películas y ciberseguridad, no dejes de visitar nuestro blog y nuestras redes sociales.  

Imagen de Daniel Ramirez en Flickr

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