Lo mejor del universo Star Wars de los últimos años

Se está por terminar mayo, el mes del #OrgulloNerd donde todos los fanáticos de Star Wars (incluídos nosotros) repasamos la saga, vemos sus películas y analizamos qué nos trajo de bueno en los últimos años. No solo en cuestión audiovisual con sus películas sino que damos un paso más allá y reflexionamos sobre todo lo que este universo nos dejó ya sea en juegos, películas y parques.

Star Wars Jedi: Fallen Order – 2019

Por Martín Vindel

Sí armamos un listado de todos los juegos que existen y los clasificamos de mejor a peor, encontraremos el nombre “Star Wars” a lo largo de toda la lista, algunos estarán entre los primeros puestos, otros en el medio, y algunos muy en el fondo. Esta calidad tan dispar en los videojuegos se debe a diversos motivos: en algunos casos el despliegue técnico y jugable no han estado a la altura del universo de una de las franquicias de ciencia ficción más famosas de la historia, y otras tantas veces una buena historia no ha estado bien acompañada técnicamente.

También existen juegos, como Battlefront II, cuyo principal problema fue la codicia de sus creadores y otros en los que todo lo que podía salir bien, ocurrió. Pese a que la lista de títulos es muy extensa, en este apartado en particular quiero centrarme en un solo juego: Star Wars Jedi: Fallen Order. Si quieren saber qué otros juegos de Star Wars valen la pena ( y cuáles no) les recomiendo visitar este post.

Para cortar con tanta introducción voy a dar mi veredicto sin demasiado objetividad, Jedi Fallen Orden es un JUE-GA-ZO y lo ubico cómodamente como el mejor videojuego del universo Star Wars de los últimos años. Aunque vale aclarar que si retrocedemos varios años seguramente haya más tela para cortar, y mi afirmación anterior pierda validez.

El juego nos ubica temporalmente en años del Imperio, después de ejecutada la Orden 66, y nos pone en la piel de un Jedi que ha sobrevivido a dicha orden ocultándose en un desguazadero de naves intergalácticas. Allí comienza el juego con un día normal en la vida de Cal Kestis, quien trabaja como obrero en esta base. A modo de tutorial deberemos recorrer el desguazadero mientras aprendemos los controles básicos, hasta que una nave del imperio comandada por un Sith llega en búsqueda de un Jedi que allí se esconde (sí, nosotros somos ese Jedi). Usando nuestros poderes lograremos escapar, pero nos convertiremos en una de las personas más buscadas por el Imperio. Así comenzará nuestra aventura.

Las cinemáticas, los gráficos y la jugabilidad son simplemente excelentes. Técnicamente el juego es impecable y cuenta con una dinámica soulslike que nos obliga a volver a enfrentar a los enemigos que no podamos derrotar, exponiéndonos constantemente a desafiantes combates y muchos puzles muy bien armados e insertos en la dinámica del juego. La única contra que vale mencionar es que, para jugarlo en PC, se necesita si o si algún tipo de mando, ya que los controles y el manejo del personaje se vuelven muy toscos usando mouse y teclado.

Personalmente me encanta que Electronic Arts haya optado por desarrollar un juego singleplayer que ensanche el universo de Star Wars y nos ubique en una época tan oscura y peligrosa como lo fue el control del Imperio. Sin dudas es uno de los grandes aciertos que la franquicia de Star Wars nos ha dado en los últimos años.

Star Wars: Episodio VIII

Por Santiago Achiary

Antes de comenzar a explicar porqué Episodio VIII fue una buena noticia, va un aviso: si todavía no vieron la película, saltéense este apartado y lean las otras partes de este post para evitar spoilers de esta y otras películas.

El anuncio de la realización de una trilogía que continuara la historia original fue recibida con mucho entusiasmo por parte del fandom, pero al mismo tiempo sobrevolaba la lógica pregunta ante este tipo de acontecimientos: ¿podían estar a la altura de las expectativas y de la historia? Con teasers y trailers, y miles de teorías sobre quiénes eran los nuevos personajes y cómo se conectaban con el universo de la trilogía original, finalmente en 2015 pudimos ver “Star Wars Episodio 7: el Despertar de la Fuerza” que tuvo función principal presentarnos a los nuevos personajes, mostrarnos en qué andaba la galaxia y contarnos qué había sido de nuestros personajes favoritos hasta ese momento (inclusive utilizando el último plano de la película para eso). De la mano de JJ Abrams, Episodio 7 funciona como un hermoso ejercicio de nostalgia, ya que prácticamente tiene la misma estructura narrativa que Episodio 4, con aventuras y con las apariciones de Han, Leia, Chewie, R2D2, 3CPO (y Luke) que honestamente me emocionaron.

Dos años más tarde, se estrenó “Star Wars Episodio 8: The Last Jedi” escrita y dirigida por Rian Johnson que venía a patear un poco el tablero de la mitología de la saga: no sólo planteaba que la Fuerza podía estar presente en otras personas en el universo por fuera de la familia Skywalker y los Jedi, sino que para simbolizar este movimiento, Luke moría, sacrificándose y pagando por sus errores (luego de tener una escena en la que Yoda celebra el incendio las sagradas escrituras Jedi). Lamentablemente mucha gente no se tomó a bien que esta película no fuera otro ejercicio de nostalgia y comenzaron las críticas, que iban desde que habían “arruinado su infancia” (como si los hechos de esta película fueran a modificar algo de la trilogía original) hasta la queja de que hubieran personajes con cierto arco narrativo cuyo color de piel no fuera el blanco (porque, al parecer, pueden haber miles razas alienígenas y eso no sería un problema, pero los héroes humanos deben ser todos blancos), esto sin mencionar las quejas sobre el hecho de que Rey sea una mujer (más allá de que después podemos debatir sobre si la actuación de Daisy Ridley es convincente o no).

Episodio VIII supone una ambigüedad moral que va más allá de la Fuerza y el Lado Oscuro, y busca explorar esa contienda dentro de la naturaleza humana en la búsqueda de respuestas por parte de Rey y de Kylo sobre sus orígenes y su futuro. De hecho si vemos el poster de la película, podemos advertir que no se ve el típico fondo espacial y una división de los personajes entre “buenos” y “malos”, sino que todos están más mezclados. Entiendo que el planteo rompa un poco el esquema creado por George Lucas respecto al funcionamiento de este universo y que esto, sumado a la desaparición de algunos personajes clásicos, suponga el fin de la era. Pero creo que justamente lo valorable que tuvo este episodio fue el hecho de tener el amor suficiente por el universo de Star Wars que buscó sentar las bases para que pudiera seguir funcionando más allá de la trilogía original y de la familia Skywalker. El movimiento de Rian Johnson era abrir un sinfín de posibilidades para que pudiéramos conocer muchísimas historias de este universo sin que necesariamente estuvieran atados a algún elemento de la trilogía original funcionando como un ancla. ¿Era arriesgado? claro que sí ¿Sacrificaba elementos del canon de la saga? sí, pero para poder avanzar a veces se hace necesario dejar parte del pasado atrás. Creo que el mejor (o peor) ejemplo de cuál era la importancia de Episodio VIII es lo que lamentablemente tuvimos que ver en Episodio IX, una historia inconexa, con un conflicto chato y un recurso mediocre como el hecho de traer a Palpatine de la muerte y decirnos que en realidad siempre había sido él desde las tinieblas.

Puedo entender parte de las críticas por el dolor que supone dejar ir a personajes que conocemos desde hace décadas y que han ido marcando diferentes momentos de nuestra vida. Pero ¿podemos esperar que Luke, Han y Leia sigan con sus aventuras cuando el tiempo pasa para todas las personas? Es hasta injusto pedirles que nos sigan dando más cuando ya nos dieron todas esas alegrías. El universo de Star Wars va a seguir dándonos novedades en los años venideros y espero que al menos algunas de ellas sigan la línea de Episodio VIII, animándose a presentarnos nuevos mundos que todavía no han sido explorados porque, ¿acaso no es esa la verdadera naturaleza de Star Wars?

Star Wars: Galaxy Edge, el parque temático de Disney

Por Marina Lammertyn

Hay dos cosas que debo decir antes de comenzar a hablar de este parque temático. La primera es que cuando tuve el privilegio de ir a Disney World Orlando no sólo que no conocía nada sobre el universo Star Wars sino que además no me interesaba para nada (pobre ilusa).

En marzo del 2018 no existía la pandemia, las restricciones, ni tampoco el parque temático de Star Wars per sé. Es decir, había una gran parte del parque Disney Hollywood Studios destinada a este universo pero el parque temático así como está hoy solo existía en los planes.

Ojo, esto no impidió que hubieran desfiles de stormtroopers, que Darth Vader y Kylo Ren dieran un temible show y que los niños jedi corrieran libremente por todo el parque.

Paso a explicar: cuando yo fui a Disney, el parque Star Wars estaba plantando su semilla y ya ocupaba más de la mitad de uno de los parques más grandes de Disney. De hecho, a mitad del 2019, una vez que este parque fue inaugurado como tal terminó por ser el parque temático más grande de Disney World Orlando ocupando 5,6 hectáreas en total.

A pesar de ser una inculta de este mundo me sorprendió la cantidad de fanáticos y fanáticas usando con orgullo sus trajes de Jedi y Stormtrooper llorando con el show de medianoche donde se anunciaba un próximo estreno en cines: el (poco feliz) Episodio XI de la saga.

Habían salas enteras dedicadas a la historia de George Lucas junto con la de Star Wars, un juego simulador (que me terminó mareando) de una nave que daba vueltas y vueltas comandada por quien conocí ahí como C3PO (era un juego dedicado a él) y eso fue todo para mí.

Tres años y una pandemia después ahora sí que ya vi toda la saga, soy una fanática más del mundo Guerra de las Galaxias y recuerdo con mucha nostalgia todo lo vivido en ese prototipo de parque que ahora me hace querer volver más que nunca para conocer el renovado parque temático que está basado en el planeta Batuu (la tierra perdida de malhechores y contrabandistas) y que no cuenta con empleados de Disney sino justamente con contrabandistas, especies y personajes del planeta de la saga que atienden bares, cantinas (con sus míticos músicos extraterrestres) y, por supuesto, los redituables shops temáticos del universo.

Además, el (vamos a decirlo, no muy divertido) simulador de C3PO desapareció para dar paso a nada más y nada menos que un viaje en el Millennial Falcon (que uno pude comandar por sí mismo) y un ride en donde puedes ser parte de la resistencia y luchar contra la Primera Orden desde el carro del juego. Como si fuera poco, se sumó un hotel temático, un “workshop” para convertirte en jedi (donde, pagando la suma correspondiente, te vas con un lightsaber) y más.

La idea del parque es justamente entrar y estar inmerso en este planeta donde Anakin fue a buscar a Amidala y ser parte de este mundo de manera incuestionable, disfrutando de experiencias indudablemente únicas. Aunque muchos estuvieron en contra de la compra de Disney al mundo Star Wars y lo que hicieron de él (y hay muchas buenas razones para estarlo) es cierto que la idea de que los fanáticos tengan un lugar donde puedan recrear o vivir al menos por un rato la experiencia de ser parte del planeta Batuu y el universo Star Wars es, sin dudas, de lo mejor que se pudo crear sobre este universo en los últimos años.  

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