4 series/pelis que se desarrollan en videojuegos

En #GamersESET decimos mezclar tres de nuestras grandes pasiones: películas, series y videojuegos. Próximamente se estrenará la película Free Guy, una comedia de acción donde un cajero (Ryan Reynolds) descubre que es un personaje de un videojuego de mundo abierto, llamado Free City y que pronto será desconectado.

Con esta película en mente queremos recomendar distintas películas y series que transcurren en videojuegos ya que existe un universo audiovisual donde se mezclan ambos mundos y que vale la pena ver si eres fan del mundo gamer como nosotros:

Nerve: un juego sin reglas (2016)

Por Julia Biagini

Como hemos visto en otros títulos, la combinación entre la vida real y el entorno digital puede resultar bastante peligrosa. En los videojuegos podemos llegar al game over y empezar de nuevo. Pero en este caso no es así…

Nerve es un juego que dura 24h y te hace una pregunta: ¿eres un Jugador o un Observador?

Si eliges ser un Observador, serás audiencia, viendo y eligiendo los desafíos de los valientes que aceptan el desafío. Si eliges jugar, tienes unas intensas 24 horas para completar los challenges y ganar (mucho) dinero al transmitirlos siendo esta la regla número uno del juego (todos los desafíos deben registrarse con el propio móvil del jugador). Los Observadores pagan por mirar y los Jugadores ganan dinero y fama. Los dos Jugadores con más Observadores compiten por la final y el ganador se lo lleva todo.

Con Nueva York como background, la película cuenta la historia de Vee (Emma Roberts), una chica normal que sueña con ir a CalArts, una famosa escuela de arte. Después de una serie de eventos, Venus (su nombre real) siente la necesidad de demostrar a sus amigos que no es tan tímida y cobarde como ellos creen. Por tanto, acepta participar del Nerve. Ella forma pareja con Ian (Dave Franco), cuando se dan cuenta de que juntos pueden ganar más dinero y más seguidores. Por otro lado los desafíos comienzan a volverse más difíciles y sus vidas corren peligro.

Una de las moralejas que aporta Nerve es sobre el cuidado que deberíamos tener en Internet. El juego busca toda la información posible sobre la vida de la persona en las redes sociales, homebanking, compras online, contraseñas, capturando datos sobre ella para realizar desafíos personalizados que serán física y emocionalmente difíciles. Con sus identidades robadas, la única salida que tienen Ian y Vee es llegar al final del Nerve.

Al igual que un videojuego, esta película atraviesa todos los sentimientos: felicidad, nerviosismo, agonía, romance, ira. Así, la historia te atrapa hasta el final.

Ready Player One: 3 desafíos para ganar (2018)

Por Santiago Achiary

Uno de los crossover más grandes de los últimos tiempos entre el mundo del cine y el de los videojuegos fue sin lugar a dudas “Ready Player One” de 2018. Se trata de un film dirigido ni más ni menos por Steven Spielberg basado en el libro homónimo publicado por Ernest Kline en 2011 y que tiene como protagonistas a Tye Sheridan, Olivia Cooke, el gran Ben Mendelsohn, el genial Mark Rylance y una participación del aún más genial Simon Pegg.

La historia está situada en 2045, con una humanidad cada vez más dependiente de la tecnología al punto que la mayoría busca perderse en OASIS, un mundo de realidad virtual creado por James Halliday quien al morir deja listos 3 desafíos para la comunidad del juego. Quien logre resolver los 3 desafíos y descubra el easter egg oculto, heredará las acciones de Halliday y se convertirá en el dueño de OASIS. Claro que no todos los jugadores tienen las mismas buenas intenciones para con el mundo de OASIS, y así conocemos a nuestro villano: Nolan Sorrento, un ejecutivo de la malvada corporación IOI que quiere adueñarse del juego y aprovecharlo para vender publicidad al límite de la tolerancia de los usuarios. Así, nuestro héroe Wade/Parzival se aliará con Aech, Art3mis, Daito y Sho para evitar que las 3 llaves caigan en manos de Sorrento y sus secuaces.

Uno de los principales atractivos de la película sin lugar a dudas tiene que ver con su apartado visual, exhibiendo una clara diferencia entre el mundo real y el virtual, evitando el realismo que se perseguía por ejemplo en Avatar (2009). De esta manera asistimos a centenas (o posiblemente más) de referencias de la cultura pop: Mortal Kombat, Saturday Night Fever, Volver al futuro, Halo, Street Fighter, Atari, Jurassic Park, King Kong y muchísimas cosas más se nombran y aparecen a lo largo de los 240 minutos que dura la película.

Podría escribir miles de palabras con todas las menciones y referencias y seguramente no abarcaría a la mayoría que están en la cinta, y a pesar que algunas son algo de trazo grueso (como aclarar que la moto de Art3mis es la de Akira), no deja de ser un bonito ejercicio de nostalgia, en particular por los años 80.

Es cierto que el avance de la historia no es de lo más logrado que hayamos visto pero se trata ni más ni menos que de una película de aventuras, en las que los buenos son buenos y los malos son muy malos, y en el medio hay muchísima acción. Se le critica el poco desarrollo de sus personajes, lo cual podría ser cierto pero al adaptar un libro a una película siempre existe ese peligro, más allá de que el propio Ernest Kline haya estado involucrado en la adaptación del guion.

En resumen, más allá de que se intente tocar el tema de la influencia de la tecnología en nuestra vida cotidiana, la importancia del contacto real humano y los intereses corporativos que pueden haber detrás del uso que le damos a la tecnología, la verdad es que el principal atractivo que tiene Ready Player One es que es una película de aventuras, de las que Spielberg nos ha sabido regalar por ejemplo con la saga Indiana Jones, Hook o Tintin. Y si vamos dispuestos a disfrutar de un blockbuster sin pensarlo demasiado, seguramente pasemos de un muy buen momento.

Alice in Borderland: To play, or not to play? (2020)

Por Sabrina Blaha

Top play or not to play, that is the question. Esa es, básicamente la premisa de Alice in Borderland, con el único detalle que, si no juegas, bueno… es Game Over para tu vida.

Esta serie (de Netflix), lanzada en Diciembre de 2020 cuenta las (no) aventuras de nuestro protagonista: Ryōhei Arisu, un outcast hecho y derecho, que dedica todo su tiempo a jugar videojuegos (no como un profesional de los e-sports, sino más bien para huir de su realidad) y “no encaja en su familia” (no sería un Hikikomori per sé, pero, definitivamente no sería el orgullo de una tradicional familia del país del Sol naciente).

Arisu y sus 2 amigos se juntan una tarde a pasar el rato y, luego de escapar de la policía escondiéndose en el baño de una estación de metro, se da un apagón de energía y cuando salen de su escondite…¡Sorpresa! La ciudad está COMPLETAMENTE vacía.

Rarísimo, pero sí, así arranca todo. Sin importar dónde iban, no había rastro alguno de la bulliciosa ciudad de Tokio más que sus edificios, y, llegada la noche son sorprendidos con un mensaje: ir a otro edificio de la ciudad para iniciar un “juego”.

Seguramente esto te haya hecho pensar bastante en la saga “El juego del miedo”, ¿Cierto? Bueno, muy lejos no te encuentras, pero con una salvedad… los juegos cuentan con bastante más necesidad de ingenio que la famosa peli de terror, dado que las respuestas aparentemente están todas ligadas a un puzzle con respuestas nacidas de la lógica.

Menos es el gore que se ve en esta serie (aunque eso no quita que, igual, cuenta con escenas de violencia y muerte), pero alta es igual la tensión que se genera, no solo entre los personajes que van apareciendo (y desapareciendo), sino también en nosotros como espectadores, que, a medida que van surgiendo los nuevos retos, vamos intentando resolver los acertijos como si de nuestro propio destino se tratase.

¿Están seguros de que podrían sobrevivir si fuesen los personajes de un videojuego en donde la lógica lo es todo y la diferencia entre vivir y morir es nada menos que jugar? Esa respuesta solo la tendrán ustedes cuando vean esta entretenida y tensionante serie.

Bandersnatch: elige tu propia aventura (2018)

Por Marina Lammertyn

Esta película de la saga Black Mirror en Netflix fue todo un acontecimiento cuando se lanzó. Se podría decir que no forma parte de esta categoría ya que los eventos principales de la película no suceden necesariamente dentro de un videojuego, peeeeeero decidimos agregarla igual por varios motivos.

En primer lugar porque la trama central sí trata sobre la creación de un videojuego llamado Bandersnatch y cómo el protagonista va “perdiendo la cabeza” a medida que lo va desarrollando. Pero la segunda razón y la más importante a la hora de situar a Bandersnatch como película que se desarrolla dentro de un videojuego es que somos nosotros los que estamos jugando al verla.

Esta comparación se hizo miles de veces pero Bandersnatch es literalmente un “elige tu propia aventura” en formato película. Nosotros no somos simples espectadores sino que vamos eligiendo qué sucede con Stefan (Fionn Whitehead), un joven programador obsesionado con adaptar su libro favorito a videojuego.

Al tener múltiples elecciones obviamente la historia cuenta con varias posibilidades de desarrollo y 5 finales diferentes. La idea del director Charlie Brooker fue brillante porque, como toda creación de Black Mirror, la historia es una crítica a la sociedad y la tecnología, con una pregunta que envuelve toda la trama de una forma tanto metafórica como literal: ¿Quién controla nuestra vida?

Incluso hasta nos hace creer a nosotros que tenemos el control de la historia con el juego pero ¿Es realmente así? Después de ver varias veces la película buscando las diferentes posibilidades de desarrollo nos damos cuenta de que Brooker tiene algo para contarnos y que, aunque tengamos una falsa sensación de control sobre ella, al final es él el que decide qué contarnos.

Un ejemplo claro de esto es la primera decisión que tomamos (SPOILER ALERT): cuando le ofrecen el trabajo a Stefan en la empresa desarrolladora de juegos, Tuckersoft, puedes elegir si lo aceptas o no. Si dices que sí entonces ya te encontrarás con la primera posibilidad de final. Rápida, corta, sencilla. Pum. Se terminó el juego ¿Esto qué quiere decir? Que entonces tan en control no estamos. Ni del juego ni de la historia.

Fuera de toda filosofía, mensaje o metáfora el juego (si todavía no lo has experimentado) vale la pena. Es, dentro de todo, una experiencia. La historia (en mi opinión) no es excelente ni algo que tengas ganas de ver más de una vez (como sí sucede con otros episodios de Black Mirror) pero es un formato diferente que, con una historia más profunda o mejor desarrollada, podría llegar muy lejos en el futuro cercano.

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