Los Mejores juegos de Nintendo 64 -2da parte

Este año se cumplieron 25 años del lanzamiento de la Nintendo 64, una consola que está en la memoria de varios de los gamers más veteranos (entre los que me incluyo) y también de algunas de las nuevas generaciones ya que se trató de una plataforma que contó con grandes títulos que iban a forjar la historia del gaming. Dado que ya habíamos armado un listado de los Mejores juegos de Nintendo 64 y que los reclamos por ausencias fueron muchos, decidimos armar una segunda parte con algunas de las sugerencias que nos dejaron en los comentarios del post anterior y en redes sociales.

Star Fox 64

Por Santiago Achiary

Con el lanzamiento de Firefox en 1993, Nintendo inició su camino por el desarrollo de videojuegos en 3D algo que luego de varias décadas de las dos dimensiones parecía ser el paso lógico por el cual la industria debía pasar. No es casualidad que la enorme mayoría de los títulos para Nintendo 64 tuvieran esa modalidad y de cierta manera todo comenzó con el chip Super FX incluido en los cartuchos de Star Fox para SNES.

Pero por más revolucionario que haya sido Star Fox, la realidad es que se trataba de un producto no muy pulido y que era difícilmente replicable en otros títulos de su generación. Así es como llegamos a 1997 y al lanzamiento de Star Fox 64, una mejora considerable del título original con unas figuras 3D mucho mejor diseñadas y en el que ahora sí podíamos oír las voces de nuestros compañeros de batalla.

Con gráficos 3D que no habíamos experimentado hasta el momento en nuestros hogares, la experiencia ya era realmente inmersiva, pero se le se sumó un detalle: el rumble pack. Este accesorio se adicionaba al extraño joystick de la N64 y hacía que vibrara cuando algo estallaba o cuando recibíamos un impacto. En épocas de DualSense y Realidad Virtual esto parece ser algo menor pero créanme que para la época fue algo disruptivo e innovador.

Más allá de contar con elementos típicos de los shooters, Star Fox 64 se valía de la posibilidad del 3D, haciendo que pudiéramos tomar diferentes rutas en los niveles e inclusive cambiando al modo All-Range que nos permitía transitar libremente por una parte determinada del escenario. A esto se le sumaba que nuestros compañeros de batalla tenían una funcionalidad específica (Slippy mostraba el escudo de los bosses de cada nivel, Peppy nos daba consejos sobre qué tipo de movimientos podíamos hacer mientras que Falco nos daba rutas alternativas dentro de los niveles) y que en ciertas situaciones debíamos rescatarlos o podíamos perderlos para la siguiente batalla.

Las influencias “tomadas” de Star Wars son más que evidentes pero lo cierto es que hasta ese momento Star Fox 64 era lo más similar a estar en una batalla de las que habíamos visto en la saga de George Lucas (amén de haber jugado “X-Wing” en 1993). Y si a eso le sumábamos un multiplayer local divertido (aunque no tanto como el de Goldeneye), estamos ante un título que de seguro nos ha regalado horas y horas de diversión.

Turok

Por Sabrina Blaha

Hay algo que siempre tiene mucha magia sobre volver a jugar aquellos títulos que nos enamoraron de pequeños, ¿Cierto? Pero, más allá de la nostalgia, no muchos de ellos sobreviven a las expectativas y recuerdos que nuestra percepción de infantes crearon en nuestras memorias. Aún así, algunos juegos envejecen como el vino, convirtiéndose en verdaderas joyas atemporales. Y creo que ese es el caso de Turok: Dinosaur Hunter.

Lanzado en 1997 por Iguana Entertainment, Turok: Dinosaur Hunter fue el primer título de lo que luego se convertiría en una franquicia (aunque lamentablemente el furor de este primero no persiguió al resto de los títulos). Turok: Dinosaur Hunter es un juego bastante simple en un punto: la historia no es el centro, pero lo entretenido del juego compensa todo lo que la historia no tiene. Olvídense de tener una gran variedad de cinemáticas explicando cosas, todo lo que tienen que saber es que son un guerrero nativo americano de nombre Tal’Set, que lleva el título de Turok, el cual tiene la responsabilidad de proteger la barrera entre la Tierra y la Tierra Perdida.

Si aún no lo adivinaron, la Tierra Perdida es bastante diferente a la Tierra; es más, es un lugar en el que el tiempo no tiene sentido, y en el que hay tanto dinosaurios como criaturas extraterrestres (esto se traslada también a las peleas con los jefes, en donde nos enfrentaremos a jefes bastante “random”, que van desde camionetas radiocontroladas por nuestros enemigos, a mantis religiosas gigantes a…bueno, dinosaurios 😛 ).

El juego se desarrolla básicamente en 8 niveles, y si bien su mapa “principal” no parece súper extenso, la realidad es que tiene mucho por descubrir. Claramente no se trata de un mundo abierto, pero la cantidad de secretos, recovecos y pasadizos secretos convertían a cada nivel del Turok en un verdadero parque de diversiones.

Además de la gran abundancia de secretos (que podían ir desde cavernas subterráneas sumergidas hasta portales a niveles especiales escondidos en cada nivel), no faltaban extrañas trampas que nos obligaban a estar atentos a nuestro alrededor para no perder vidas. Y, como si esto fuera poco, cada pequeño lugar descubierto estaba equipado con algún tipo de premio, ya sea vida, munición o….¿Quién sabe?

Si de jugabilidad hablamos, Turok es un juego simple, sus mecánicas son prácticamente predictivas y las peleas son bastante fluidas, nada especial que agregar en este punto. Aún así, dentro de las 14 armas que podremos ir recolectando con el avance del juego, cada cual tendrá sus fortalezas y debilidades con enemigos específicos, así que, ¡Atentos a eso!

Si lo retro es lo suyo (o si tan solo quieren salirse un poco de los juegos de actualidad), no puedo dejar de recomendarles este clásico de Nintendo 64 (que también podrán encontrar remasterizado) que, cada vez que lo juegas, es posible que te permita descubrir un nuevo camino que antes no habías visto.

007: Goldeneye

Por Santiago Achiary

Cuando publicamos la primera parte de los mejores juegos de Nintendo 64 realizamos una omisión y la comunidad nos lo hizo saber. “¿Dónde está Goldeneye?” era uno de los principales reclamos que vimos en los comentarios del blog y en nuestras redes sociales. La realidad es que no incluimos el título porque ya habíamos hablado de él en un post de adaptaciones de películas pero hoy vamos a remendar ese “error”. De todos modos en la primera parte sí hablamos de Perfect Dark, su “secuela espiritual”.

La verdad es que el reclamo ante la ausencia de Goldeneye es totalmente lógico ya que se trata sin lugar a dudas de uno de los mejores First Person Shooters de la historia y cuyo éxito se basó en romper con algunos esquemas del género hasta ese momento, ya que se presentaban títulos un poco más “lineales”. Goldeneye contaba con diversos objetivos en cada uno de los escenarios e incluía dinámicas de stealth, lo que significaba que no era necesario dispararle a todos los enemigos que aparecieran y que tenía todo el sentido del mundo al tener un protagonista que es un espía.

Otro hito que marcó Goldeneye fue el desembarco en serio de los FPS al ámbito de consolas. Hasta ese momento Doom, Quake y Wolfenstein (por citar algunos casos) brillaban en el ecosistema de PC pero los ports a consola no tenían la misma sensación ni una jugabilidad óptima. A partir del joystick de la Nintendo 64 (más allá de su pretensión de que tengamos 3 manos) se hizo más sencillo que títulos de este estilo pudieran ser jugados en consolas hogareñas. Tal fue el éxito de Goldeneye que se convirtió en el 3er título con más ventas para esta plataforma y se consolidó como uno de los principales motivos para comprar esta consola de Nintendo.

Otro de los motivos por el que muchos compramos ese juego fue la modalidad multiplayer local que presentaba. Con la posibilidad de jugar a pantalla partida entre 2 y 4 jugadores, las partidas contra amigos y familiares eran de las cosas más divertidas que este juego tenía para ofrecernos. “Espiar” la pantalla de nuestro rival y plantar minas por el escenario era una experiencia completamente nueva para ese momento y definitivamente sentó las bases para los FPS que le siguieron.

The Legend of Zelda: Majora’s Mask

Por Marina Lammertyn

Si eres fanático de Zelda: Ocarina del tiempo (¿quién no?), sin dudas querrás jugar al Majora’s Mask. La historia se sitúa justo donde la dejó Ocarina, Link vuelve a ser pequeño, a tener 10 años y después de semejante aventura vivida y de haber derrotado al maligno Gannon se va de Hyrule. Lo vemos vagando, algo solitario montando en su compañera, Épona, y en busca de una vieja amiga. De pronto se encuentra con un maleante que va con dos hadas y una máscara muy tenebrosa que ataca a Link sin razón, le roba a Épona, la espada, el escudo, la ocarina y lo deja tirado solo en el piso.

Así comienza esta extraña y oscura aventura, muy diferente a la tierna y feliz historia de descubrimiento que sucede en el Ocarina. De hecho nada tiene que ver con Zelda, la princesa que le dio el nombre a la saga y a quien solo vemos en un recuerdo. Hay mucho para decir de este juego pero en principio que si lo quieres jugar debes estar preparado para una historia distinta y una modaliad de juego completamente diferente (sin dudas, los desarrolladores del juego no escatimaron en experimentación).

La diferencia principal, lo que lo hace más original (y, en mi opinión personal, más molesto) es el hecho de que Majora’s Mask transcurre en tres días ¿Cómo que en tres días? Sí. Link, luego de perderlo todo y transformarse en Dekku se va a encontrar con un extraño señor que vende máscaras, quien le va a decir que si Link encuentra la máscara de Skull Kid (el maleante que le robó a Épona) y le quita la preciosa máscara que le pertenece (la Majora’s) entonces todo volverá a la normalidad. Pero… no es todo tan simple, porque como dijimos antes tenemos solamente tres días para lograrlo. Ahora, en esos tres días pasará todo el juego lo que requiere de nosotros tener que ir y volver en el tiempo constantemente (sin la posibilidad de simplemente guardar el juego y seguir desde ese lugar). Cada vez que juegues comenzarás en el día uno, y si no guardas en el banco todos los rupees y habilidades que irás ganando las perderás…

Aquí hay diferentes mundos como en el original (volvemos a ver a los Zora, por ejemplo) pero el objetivo no es vencer a Ganondorf, sino conseguir diferentes máscaras para derrotar a Skull Kid y evitar el fin del mundo. Sí, si no salvamos el mundo dentro de los 3 días este se termina y una luna llena con una cara espantosa que cada vez se acerca más nos lo recuerda. Es por eso que no podemos dejar que llegue el tercer día sin haber completado el juego y tenemos que ir todo el tiempo retrocediendo y guardando el juego con diferentes objetos.

Además del curso del juego ya de por sí muy complejo, otra gran diferencia es que Majora´s Mask está repleto de side quests. Ideal para los fanáticos de las mini-historias y de cumplir pequeñas misiones (cuidado, que para estas también corre la regla de los tres días). El objetivo: ayudar a la gente del pueblo y conseguir máscaras como premios.

Como verán es un juego complejo, desafiante y repleto de sorpresas. A veces puede ser frustrante pero en general cuando se logran los objetivos es satisfactorio y sin dudas algo diferente que vale la pena explorar para salir del típico juego lineal al que estábamos acostumbrados en el mundo Nintendo 64.

Sabemos que seguramente nos han quedado varios títulos fuera de esta selección, por eso queremos leerlos y que nos cuenten qué juegos agregarían y cuáles son sus preferidos de esta consola.

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