Hackers en la pantalla grande: a preparar pochoclo

El 27 de junio de 2007 se estrenaba la película “Live Free o Die Hard”, también conocida como “Duro de matar 4.0” en Latinoamérica. No era la primera vez (como contaremos en este post) que una película se metía de lleno en el mundo de la tecnología y los hackers; pero sí que John McClane (Bruce Willis) enfrentaba a un villano de esa calaña.

Entonces, la cercanía con la efemérides nos dio la excusa perfecta para, en la previa, preparar unos ricos pochoclos (soy más de los salados que de los dulces 😊) y hacer un repaso por las pelis que abordaron la cultura hacker desde ángulos distintos, pero igual de interesantes. A tomar asiento, poner Play, y disfrutar.

WarGames -1983
Por Sonia Dominguez Waisbrod

Aunque resulte increíble, en tan solo 6 meses nuestra querida WarGames cumplirá 40 años desde su estreno. Ambientada en los últimos años de la Guerra Fría, probablemente mucho de lo que allí se presenta como ciencia ficción hoy se encuentra bastante más cerca de la realidad de muchos de nosotros.

Actualmente, que un adolescente tenga un gran manejo de la tecnología no resulta algo sorpresivo. No obstante, en esa época, que un estudiante de escuela secundaria lograra infiltrarse en los sistemas militares de Estados Unidos sin dudas era algo atípico.

Repleto de lo que hoy vemos como “detalles nostálgicos” que nos llevan a lo mejor de los tiempos previos a la era digital, el filme mantiene su vigencia aún hoy ya que la historia en sí es muy divertida.

Trailer de la pelícuala.

Vemos a un joven Matthew Broderick como un adolescente altamente inteligente y curioso que se aburre en la escuela pero puede aprovechar la tecnología para desplegar todo su potencial: investiga, se divierte y hasta cambia sus notas infiltrándose en los sistemas del colegio (¡niños y niñas, no lo hagan en sus casas!).

Pero, a pesar de que sus intenciones no son malas, termina infiltrándose en un sistema que simula ser un juego de guerra y casi provoca la Tercera Guerra Mundial con armas nucleares.

Por lo cual, siendo una de las primeras películas sobre hackers, no deja de darnos lecciones que, aún hoy, son útiles en materia de ciberseguridad: en primer lugar, vemos la desmitificación de la figura del hacker como un criminal malicioso (hoy llamados cracker), ya que hay muchos individuos que se dedican a programar e investigar con fines inofensivos.

Sin embargo, aunque pueda parecer exagerado, no deja de advertirnos de los REALES peligros que una filtración o acceso indebido pueden ocasionar, aún sin malas intenciones.

Sin dudas, ¡un clásico que vale la pena volver a ver!

Hackers -1995
Por Christian Ali Bravo

¿Dónde más se iba a publicar un periódico llamado Chicago Sun-Times? En Chicago, Illinois, por supuesto. De hecho, es el que ha sido publicado continuamente por más tiempo en la ciudad. Ahora bien, ¿qué tendrá que ver la historia de este pasquín estadounidense con la película Hackers, estrenada en 1995?

Por muchos años, Roger Ebert fue el crítico de cine del Chicago Sun-Times (puntualmente desde 1967 hasta su muerte, en 2013). Vaya si será valorada la opinión del bueno de Roger, que es uno de los estadounidenses más reconocidos y respetados en su campo. Y gracias a su destacada labor, en 1975 ganó el Premio Pulitzer a la crítica distinguida.

Veinte años después de obtener tamaño galardón, a Ebert no le temblaba el pulso al opinar sobre el filme recién estrenado bajo la dirección de Iain Softley y el guión de Rafael Moreu: “Hackers es una película  inteligente y entretenida, siempre que no te tomes muy en serio lo de los ordenadores. Yo no lo hice. Me lo tomé aproximadamente tan en serio como la arqueología en Indiana Jones“. Más de un cuarto de siglo después, podríamos decir, entonces, que la afirmación está mal, pero no está taaaaaan mal.

Trailer de la película.

Porque Hackers debería valorarse como aquella película que a mediados de la década de los 90 intentó conjugar y redondear en 107 minutos las ideas que había en esa época sobre informática, internet y sobre todo, los hackers, y utilizarlas como eje principal del filme. ¿Cómo lo hizo? A través de la historia de Zero Cool (Jonny Lee Miller), quien con 11 años desató una crisis financiera en todo el mundo, tras haber accedido a los sistemas de Wall Street. Ya en la adolescencia, junto con un grupo de colegas, descubre un complot para diseminar un virus toda la red mundial, aunque él es señalado como el principal culpable.

Acceso a cuentas bancarias y datos personales, ingreso a redes y sistemas de información privada… Estos hackers noventosos de película no realizan acciones muy diferentes a los actuales (que poco tienen que ver con la ciencia ficción). Pero sí existe algo grande, y no la pantalla, que los diferencia: no hay un fin lucrativo detrás de sus acciones, sino demostrar su inocencia. Tal como lo afirma el lema de la propia película, en realidad su único “crimen es la curiosidad”.

Bonus track: hace un par de años nomás, el propio Ian Softley deslizó la posibilidad de que haya una secuela. Sí, lo que leíste. “Lo estamos considerando. Tengo que decirlo por primera vez en 25 años… Probablemente comenzamos esta conversación hace uno o dos años, después del 20 aniversario de la película”, afirmó el cineasta. ¿Será una realidad o una mera intención? Mientras tanto, la invitación está hecha para volver a disfrutar de esta joyita.

Swordfish -2001
Por Sonia Dominguez Waisbrod

Cabe aclarar de antemano que si bien la trama es sobre hackers, el género de la película Swordfish es ACCIÓN. Esto no es ni bueno ni malo, pero sí es un punto importante para ajustar expectativas al momento de verla, ya que suele decirse que la historia y la trama van desvaneciéndose en función de las explosiones y persecuciones.

Dirigido por Dominic Sena, el filme contó con un elenco protagónico compuesto por figuras que ya eran destacadas en ese entonces: Halle Berry como Ginger Knowles, Hugh Jackman como Stanley Jobson, John Travolta como Gabriel Shear, Don Cheadle como el Agente J.T. Roberts y Sam Shepard como el Senador James Reisman.

Trailer de la película.

Cuenta la historia de Jobson, un experto en informática recién salido de la cárcel, que es contactado por el ladrón-espía Shear y persuadido para que lo ayude a descifrar un intrincado código de seguridad de una cuenta bancaria secreta con fondos reservados del gobierno. Un trabajo que solo unos pocos especialistas en el mundo eran capaces de realizar en aquel momento.

La clave está en que Shear no puede tocar un ordenador, por eso obligará a Jobson, con la ayuda de su asistente Ginger Knowles, a realizar el trabajo. La lección que esto podría dejarnos es que los cibercriminales siempre están rebuscando las maneras de infiltrarse para acceder a los sistemas y cometer sus acciones maliciosas.

De esta forma, se nos presenta un gancho interesante, aunque a medida que avanza la película la violencia, las carreras, los tiroteos y, por supuesto, el tan comentado y millonario semidesnudo de Halle Berry, se quedan con el protagonismo.

Para quienes nos interesamos por temas de informática, puede que la cinta nos deje con ganas de un poco más, ya que vemos al protagonista teclear intensamente, pero sin terminar de entender la lógica. En fin, se trata de una clásica película hollywoodense de acción, con todos los condimentos que eso implica. En ese sentido, la secuencia inicial es memorable y por eso podemos incluirla en una maratón sobre hackers.

Duro de matar 4.0 – 2007
Por Christian Ali Bravo

John McClane y la saga de Duro de matar, conmigo, han logrado siempre su cometido: que fuera al cine (o apriete Play, según el caso), aún a sabiendas del final de la película. Como una profecía autocumplida… Y me explayo para terminar de cerrar la idea: sin conocer la trama, los disparos a esquivar, las explosiones de las que escapar o las peleas que afrontar, yo ya sabía cómo terminaría cada una de las películas en las que Bruce Willis volvía a encarnar a McClane.

¿Cómo imaginar un escenario final donde el rudo policía del NYPD caiga abatido, y no fuera el único héroe que salvara a un país o al mundo entero de una catástrofe sin retorno? Imposible. John siempre lograba llegar al final de las películas, machucado y ensangrentado, pero con fuerzas para completar su caminata triunfal, apareciendo de a poco entre el humo y un fuego que todavía arde. Aunque enfrente se encontraran terroristas de la vieja escuela, o bien otros muchos más aggiornados con las nuevas tecnologías, como en Duro de matar 4.0.

Trailer de la película.

En 2007, se lanzaba la cuarta entrega de la saga, con una gran novedad: atrás quedaban los villanos más tradicionales, para dar paso a la nueva generación: los cibercriminales. ¿El argumento? Un ataque cibernético que propicia un bloqueo despiadado a la infraestructura informática que controla las comunicaciones, transporte y energía de los Estados Unidos. Y que pareciera ser irreversible…

¿Dónde encaja John McClane en todo esto? Debe arrestar y llevar a interrogatorio a Matt Farrel (Justin Long), uno de los siete hackers más dotados de la nación. ¿Por qué? Según el FBI, los integrantes de ese selecto grupo son considerados los responsables del hecho… Lo cierto es que uno a uno, han sido asesinados y el único con vida es Matt (gracias a McClane, of course, que en su primer encuentro llega justo para salvarlo, cuando dos asesinos se disponían a ejercer lo cotidiano de su profesión).

Lo cierto que después de varias escenas típicas de las películas de acción, con escape, peleas, explosiones y demás efectos hollywoodenses, se descubre que detrás de los asesinatos y del ataque informático a EE.UU. se encuentra Thomas Gabriel (Timothy Olyphant). ¿El motivo? La venganza, cuándo no. El gobierno desechó su proyecto para modificar las redes de seguridad nacional, lo cual fue más que suficiente para que Thomas les pusiera frente a la cara la gravedad de las consecuencias de este rechazo.

Si bien hay detalles desde el punto de vista técnico que pueden sonar inverosímiles (que los cibercriminales pudieran acceder a sistemas críticos desde un solo tablero), se ponen en evidencia grandes fallas en lo que a la seguridad física y lógica de los sistemas se refiere (contraseñas débiles, por ejemplo). De esta manera, más allá de una trama pochoclera, Duro de matar 4.0 logra demostrar cuál es el alcance de los sistemas informáticos en la actualidad, pero por sobre todas las cosas, cuál es la importancia de protegerlos.

Para el final, la moraleja más importante de la película: debemos proteger de manera adecuada nuestra información y equipos, porque no siempre va a estar John McClane para salvarnos el pellejo.

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